Para que otras mujeres no atraviesen por lo que su madre, quien a causa de un mal diagnóstico perdió los dos senos y estuvo a punto de perder la vida, el joven Julián Ríos ha desarrollado una prenda capaz de ayudar a la detección del cáncer de mama.

Junto con cuatro compañeros, el chico de tan sólo 17 años inventó “Eva”, un brasier que cuenta con cerca de 200 pequeños biosensores que examinan la superficie de las mamas y, por medio de la temperatura, determinan si hay riesgo de cáncer. Según Ríos, la detección de más calor en cierta área es índice de mayor flujo sanguíneo y, con ello, la señal de que “algo” se está alimentando de los vasos sanguíneos. Ese “algo” sería lo correspondiente al cáncer.

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“Eva” es desarrollado por la compañía creada también por Ríos: Higia Technologies. El brasier, además de ofrecer un diagnóstico certero, también es menos peligroso que otros estudios, como las mamografías, por ejemplo, las cuales aunque determinan la presencia de cáncer, también provocan la propagación de células dañinas, debido a la radiación con la que trabajan.

Hace unas semanas les informamos que un grupo de investigadores de Colima desarrollaron un invento similar, pero lo que hace diferente a lo desarrollado por Ríos y compañía es el algoritmo con el que funciona, el cual posibilita determinar a qué tipo y a qué fase corresponde el cáncer detectado.

“El algoritmo lo que hace es que de los datos térmicos que recopilan los sensores, mide las curvas de conductividad térmica. Quistes y malformaciones tienen diferentes curvas. El algoritmo ve la curva y dice, ésta se asemeja muchísimo a la de un quiste a partir de las imágenes de la base de datos que ya tenemos. Mediante los cientos de árboles de decisión, determina cuál tipo de cáncer es y en qué fase es más probable que se encuentre”, explica Ríos para Expansión.

Para crear el algoritmo, se reunió información de al menos mil pacientes con cáncer. Hasta ahora “Eva” ofrece una certeza del 93% en su diagnóstico.

En el último año, al proyecto de Ríos se han unido 11 personas más, entre oncólogos, estudiantes del Tec de Monterrey dedicados al desarrollo de algoritmos y un investigador de la Universidad de Stanford que también colabora con Audible, compañía de Amazon.

De acuerdo con Ríos, se pretende comercializar “Eva” a un precio que no supere los 2 mil 500 pesos. Sin embargo, su principal meta mover el invento en lugares a los que se pueda diagnosticar al mayor número de personas, como aseguradoras, hospitales, gobiernos y clínicas en general. Así, con más casos detectados, el algoritmo sería más preciso.

“Enfocarnos en el big data y no el hardware nos permite hacer nuestro negocio un círculo virtuoso. Teniendo una venta de Eva barata nos posibilitará incrementar nuestra base de usuarios con lo que podremos aumentar nuestra base de datos y por ende su valor”

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