Sabemos que la contaminación por plástico es uno de los más grandes problemas que enfrenta nuestro planeta. Cada año se producen aproximadamente 100 millones de toneladas de polietileno para fabricar toda clase de cosas, desde bolsas de plástico hasta tuberías de agua.

El problema se ve muy complicado de atacar pero, afortunadamente, la comunidad científica tienen buenas noticias y es que un grupo de químicos desarrolló un nuevo método para convertir el polietileno en combustible.

El polietileno es el polímero más común de todos y está compuesto por una larga cadena de átomos de carbono e hidrógeno. También es químicamente inerte lo que hace que pueda tardar cientos o miles de años en degradarse. Es posible quemarlo pero es un proceso que requiere de mucha energía, sin mencionar que es tan contaminante como no hacer nada con él.

Aquí es donde entra el método descrito en la revista Science Advances, que puede ser la solución. Un grupo de investigadores de la Academia China de las Ciencias consiguió degradar el polietileno a una temperatura de 150 grados centígrados – mucho menos de lo requerido normalmente – añadiendo un catalizador de iridio a la reacción.

El iridio es un compuesto organometálico y está disponible de manera comercial. Tiene la capacidad de debilitar os enlaces químicos de la cadena para acelerar su descomposición. El químico orgánico, Zheng Huang, explica:

[Los subproductos producidos por la reacción] son mucho más limpios que los obtenidos en métodos convencionales [de combustión].

Estos productos se pueden utilizar como combustible líquido, como fue demostrado por el equipo de Huang con pequeñas muestras de bolsas de plástico, botellas y envases de comida.

Ahora, el reto se encuentra en poder escalar este proceso de unos gramos a varias toneladas de desechos. Esto dependerá de la eficacia del catalizador. Hasta ahora saben lograrlo con 30 partes de plástico por cada parte de catalizador lo que, por supuesto, no es suficiente para comercializar el producto.

Huang dice que quieren lograr ‘Diez mil a uno o un millón a uno’. Los científicos están buscando la forma de reemplazar el iridio, que es un metal precioso de la familia del platino, para abaratar los costos del proceso.

Así que habrá que esperar para poder tener combustible a base de plástico pero el simple hecho de saber que es posible lograrlo hace que tengamos esperanzas en que uno de los grandes problemas ecológicos del mundo pueda combatirse y, quizás, algún día desaparecer.

Via Gizmodo

Todo lo que no sabías que necesitas saber lo encuentras en Sopitas.com

Comentarios

Comenta con tu cuenta de Facebook