Si algo caracteriza a ‘Shovel Knight’, es que es de esos títulos que capaces de demostrar que segunda dimensión todavía la rompe en los videojuegos. Bueno, eso pensaríamos si realmente se tratara de un juego en 2D, porque recientemente un YouTuber comprobó que, en realidad, esta joya tiene tres dimensiones.

¿Cómo es esto posible? Para responder esa pregunta, el dueño de la sección Boundary Break trabajó con la compañía Yacht Club, de modo que pudieran analizar el juego detenidamente. Obviamente, hacer que un juego en 3D luciera como una experiencia retro en 2D no fue cosa fácil, así que tuvieron que hablar con el desarrollador David D’Angelo.

Todo el estudio fue compilado en un video, que sinceramente, vale la pena ver porque tiene muchos detalles interesantes. Ahora que, si no se les da bien el inglés, resumiremos el aspecto más importante del clip más abajo.

De acuerdo con la explicación de la mente detrás del juego, esto sucedió debido a que trabajaron con un motor tridimensional. Como este fue construido tiempo antes de que el estudio supiera exactamente lo que se buscaba hacer, se tuvo que trabajar con eso. De cualquier forma, gracias a este sistema fue que se pudieron dar más opciones, sobre todo a la hora de corregir bugs y adaptarlo a distintas plataformas.

Otro dato curioso y, tal vez el más interesante, es que Shovel Knight presenta algunos recursos y obras de arte sobrantes que el desarrollador incluso admite que no deberían estar allí. D’Angelo menciona que las futuras versiones del juego podrían eliminar algunos detalles, como las fichas extrañas que flotan detrás de un fondo.

Shovel Knight es en realidad un juego en 3D

Imagen capturada de YouTube

Puede que parezca insignificante, pero estas fichas con TB marcadas en ellas son transparentes y están vinculadas al sistema. Esto permite que los jugadores puedan romper bloques en ciertas áreas y, como podrán imaginar, sólo existen porque se dejaron en el juego por error.

En fin, saber la verdad acerca de este tremendo juegazo no hace que queramos dejar de jugarlo, sino todo lo contrario. El poder explorarlo y conocer cada pequeño aspecto hace que queramos darle una repasada. Eso y que, además, está buenísimo.