Reseña de The Pathless: La belleza minimalista indie

No todo tiene que ser Miles Morales, Assassin’s Creed o títulos de los denominados “AAA“, muchas veces los juegos más innovadores se dan dentro de desarrolladores independientes. Por eso cuando nuestros nuevos amigos de Giant Squid se acercaron para preguntar si queríamos revisar su nuevo juego, dijimos que claro que sí.

The Pathless es su último título y la verdad es que es un gran cambio de ritmo y de sabor de todos los juegos que están saliendo para cerrar y abrir generación. Antes de comenzar, acuérdense de seguir a PUSH THE BUTTON en todos lados dando clic aquí.


Muchos jugadores que probaron el primer título del estudio independiente Giant Squid, ABZU, encontraron una experiencia increíble al disfrutar de un sistema de juego original e intuitivo.

Aunque es un título de visuales sencillos -que recuerdan a los de Mulaka- y de elementos como Zelda: Breath of the Wild o Genshin Impact, The Pathless es un juego que, en cierto modo, no se parece a ningún otro.

Una historia irresistiblemente sutil

Esta maravillosa odisea nos lleva a un mundo profundamente hermoso, consumido por una maldición que ha contaminado a algunas de las criaturas que lo habitaban pacíficamente y que también, ha atraído a guardianes a los que hay que derrotar. De hecho, son los únicos enemigos en el juego.

Nuestra protagonista es una experta en el uso del arco y las flechas, artefactos que no emplea como arma, más bien los ocupa para desplazarse.

Uno de los toques más particulares que posee esta odisea es el traslado de nuestra arquera, la cual es capaz de correr y deslizarse de una manera realmente fluida y simple por los escenarios.

Se necesita mantener la energía almacenada en el medidor, lo cual viene acompañado con el lanzamiento de flechas, mientras debes ir acertando a unos iconos a través de los escenarios, una labor que resulta simple pero que es bastante entretenida y requiere de maña.

El desplazamiento resulta muy relajante mientras atravesamos los rincones de este mundo. Sin duda es la premisa de este título y lo que nos toma la mayoría de la travesía, pero ha sido bien secundada por otros elementos, como por ejemplo la resolución de acertijos. Obviamente no son los más variados, ni originales (activar interruptores, interactuar con objetos, etc.), pero aportan diversión al juego y además no suelen romper con la dinámica global de la aventura.

Aventura minimalista

Un aspecto que llama la atención es que el juego no se basa en matar, es más bien una invitación a observar la existencia en la que los animales no solo son los guardianes del orden del mundo, sino también los dioses creadores de la vida.

Durante todo nuestro viaje vamos acompañados por un águila. Este compañero amplía considerablemente el rango de acciones que es posible realizar durante el juego, desde transportar objetos, hasta alcanzar zonas muy elevadas de los decorados o planear durante largas distancias. Y justamente esta última habilidad es otra de las claves del juego, dado que nos permite disfrutar de los landscapes.

Ps4 y Ps5: un salto gráfico increíble

The Pathless no presume un extenso gráfico como el que se ve en las superproducciones de compañías multimillonarias. Su apuesta es por un diseño de arte que no atiende al realismo, por una paleta de colores basada en acentos, y por efectos visuales y de luz llamativos y estilizados que sorprenden. Todo un deleite visual.

Jugamos en ambas consolas y mientras el Ps4 da una estética sólida y precisa del juego, el Ps5 hace que el juego vibre en una serie infinita de colores, matices aprovechando cada elemento y restregando en la cara la dedicación que le metieron al juego. Digno de esta nueva generación.

La música se mantiene sobria y sin tomar riesgos, a ratos es capaz de tocar fibras sensibles a pesar de que el involucramiento con la protagonista en realidad sea mínimo.

Quizá los aspectos negativos es que en ocasiones falta de dinamismo a pesar de que sea necesario disparar flechas en todo momento para moverse con rapidez.

The Pathless es un juego que se mira a sí mismo e inolvidable. Vale la pena vivirlo.


Texto de Alberto Rosales para PUSH THE BUTTON.