Antes de que abra la primera tiendita del día, ya pasaron muchas cosas. Alguien manejó horas por carretera, alguien más organizó una ruta de reparto, otra persona coordinó una planta para que, cuando el changarro de la esquina levante la cortina, ya esté todo listo.

Esa rutina que parece tan simple es la punta de una red gigantesca: 73 plantas, 350 centros de distribución y más de 13 mil rutas que a diario llegan a más de 1.2 millones de clientes en nuestro país. Pero esa red no solo ha permitido que las bebidas lleguen a más lugares; también ha acompañado la evolución de lo que las personas buscan para cada momento.

En 2026, la Industria Mexicana de Coca-Cola cumple 100 años en México, y una parte de esa historia puede contarse a través de su portafolio: de una bebida que se incorporó a la vida cotidiana a una oferta que hoy reúne distintas categorías, sabores, formatos y opciones.

Coca-Cola no solo se queda en el envase y es parte de diversos programas y fundaciones. Foto: Cortesía Coca-Cola.

Más que un aniversario

En 2026, la Industria Mexicana de Coca-Cola llega a su primer centenario en México. Pero reducir esto a “Coca-Cola cumple 100 años” se queda corto. Detrás de esa trayectoria hay un sistema completo, integrado por embotelladores, colaboradores, proveedores, tienditas, recicladores, consumidores y comunidades enteras que fueron evolucionando juntos.

Esa evolución vive en la mesa de los mexicanos, en las fiestas, en los estadios y hasta en los conciertos. También en cómo cambiaron los formatos familiares y los envases retornables generación tras generación. Y vive también en las calles: en las rutas, en los puntos de venta, en las tienditas que ya son parte del paisaje de cualquier ciudad mexicana.

Coca-Cola ha evolucionado su variedad y la forma en que llega a nuestros hogares. Foto: Cortesía Coca-Cola.

De una bebida a un portafolio para cada momento

Cien años dan para mucho. Desde las primeras décadas, el portafolio comenzó a crecer junto con las distintas formas de consumir bebidas en México. En los años 30 se consolidaron los envases retornables y, en los 40, llegó la llamada “Coca-Cola grande”, uno de los primeros formatos pensados para compartir en casa.

Después llegaron nuevas opciones. A partir de la década de 1950, marcas como Fanta y Sprite comenzaron a convivir con Coca-Cola en los hogares mexicanos, mientras que en los años 90 la expansión del envase PET, con presentaciones familiares como la de 2 litros, transformó nuevamente la manera de llevar las bebidas a la mesa.

La evolución también alcanzó las opciones sin azúcar: en 2007 llegó Coca-Cola Zero a México, ampliando las alternativas para quienes buscan bebidas sin azúcar. Y el portafolio siguió creciendo hacia nuevas categorías: la adquisición de Jugos del Valle en 2007 amplió la oferta de bebidas  como jugos, Powerade, Fuze Tea, y hoy en día ya existen opciones zero de estas mismas como en Powerade. También, Santa Clara, una marca con más de 100 años de historia en México fortaleció la categoría de lácteos en 2012.

Así, el portafolio pasó de una sola bebida a una oferta cada vez más diversa, con distintas categorías, sabores y opciones para acompañar diferentes momentos.

Portafolio de bebidas Coca-Cola. Foto: Cortesía Coca-Cola.

Marcas que también cuentan la historia de México

La diversidad también está en las marcas que nacieron en México. Topo Chico, Sidral Mundet,  Ameyal, Cristal, Escuis, Joya, Victoria y Yoli se desarrollaron por el Sistema embotellador y forman parte de un portafolio que reúne sabores, tradiciones y preferencias de distintas regiones del país.

Algunas llevan décadas en las mesas mexicanas y otras se han sumado conforme aparecen nuevas ocasiones de consumo. Juntas muestran que hablar de la Industria Mexicana de Coca-Cola es hablar de una oferta que va mucho más allá de una sola bebida.

Y detrás de cada una hay una red de colaboradores, embotelladores, proveedores y pequeños comercios que hacen posible que estas opciones lleguen a distintos puntos del país.

100 años y muchas formas de compartir

De los envases retornables a las opciones sin azúcar, y de los refrescos a los jugos, lácteos, tés y bebidas deportivas, el portafolio también refleja cómo han cambiado las preferencias y los momentos de consumo en México.

Después de 100 años, la Industria Mexicana de Coca-Cola sigue construyendo su historia junto con las personas, los comercios y las comunidades que forman parte de ella.

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