Pasamos tanto tiempo frente a la pantalla de la computadora, el celular o la televisión que es completamente normal sentir molestias en los ojos: enrojecimiento, resequedad o picazón.
En 2024 aparecieron un par de estudios que aseguraban que esos síntomas correspondían a una enfermedad llamada bixonimania, descrita por Lazljiv Izgubljenovic de la Asteria Horizon University de Nova City, ubicada en California.
Los documentos académicos que certificaban la enfermedad fueron financiados por la Fundación del Profesor Sideshow Bob y la Universidad de la Comunidad del Anillo y la Tríada Galáctica.
A estas alturas, probablemente ya lo notaste: todo suena falso. Y lo es.
Bixonimania: la enfermedad que nunca existió
Una vez que sabes que es falsa, las señales son evidentes. La enfermedad, el autor, la universidad y todo lo relacionado con la bixonimania fue completamente inventado.
Pero no fue una broma que se salió de tono. En realidad, fue un experimento para demostrar que los modelos de inteligencia artificial pueden generar y difundir información sin verificar su veracidad.
Pero aún: las IA no sólo pueden replicar una mentira, sino convertirla en algo que parece creíble, con consecuencias potencialmente peligrosas para la salud de las personas.
Mania en los ojos… ¿de verdad?
Para empezar, el nombre: ¿por qué una enfermedad relacionada con los ojos tendría el sufijo -manía, asociado a trastornos psicológicos?
Luego está el supuesto autor, con un nombre inexistente, afiliado a una universidad ficticia. Y el financiamiento del estudio —ese nos dio un poco de risa— haciendo referencia a Sideshow Bob, o como lo conocemos aquí, Bob Patiño.
Qué diantres harían 4 hobbits, dos hombres, un elfo, un enano y un mago, detrás de dicho hallazgo. Incluso las imágenes de los supuestos estudios fueron generadas con inteligencia artificial.
Para cualquier lector con poco o mucho sentido del humor, era una broma fácil de detectar. Para las IA, no tanto.
La IA citando el estudio
De acuerdo Nature, poco después de que estos estudios falsos se subieran a internet, comenzaron a ser retomados por herramientas como Copilot de Microsoft o Gemini de Google, que describían la bixonimania como una condición real y recomendaban acudir al oftalmólogo.
Incluso sistemas como OpenAI, a través de ChatGPT, llegaron a sugerir que ciertos síntomas podían corresponder a esta supuesta enfermedad.
El experimento detrás del engaño
Todo fue ideado por Almira Osmanovic Thunström, de la Universidad de Gotemburgo, quien en 2024 publicó estos estudios falsos para probar el punto que ahora quedó clarísimo: las inteligencias artificiales retoman la información sin verificarla.
Sin embargo, el resultado más preocupante es que no sólo las IA replicaron la información, algunos estudios reales comenzaron a citarla como si fuera válida. De que investigadores citaron las publicaciones inventadas.
Por ejemplo, la revista The Cureus Journal of Medical Science publicó en noviembre de 2024 un artículo que mencionaba la bixonimania como una “forma emergente de melanosis periorbitaria vinculada a la exposición a la luz azul”. Dicho artículo ha sido invalidado oficialmente por la misma revista que lo publicó.
