En un intento de revolucionar la forma en que la gente ve películas, un cine en Suiza decidió que era hora de cambiar los asientos de sus salas VIP. ¿Qué se agregó para sustituir ese elemento tan importante? Bueno, el personal decidió que poner camas sería mucho más adecuado para brindar una experiencia diferente de comodidad.

Así es, los encargados de tomar las decisiones importantes en el Cinema Pathé, ubicado en la ciudad de Spreitenbach, pensaron que no se estaba dando a sus clientes los mimos adecuados, así que hicieron este curioso cambio. La idea, obviamente, es que las personas pudieran relajarse mientras miran los estrenos de la temporada y, si de plano la trama está muy aburrida, simplemente pueden echar una siesta.

Gracias a un par de posts de Twitter pudimos ver cómo luce el interior de las salas. Las camas cuentan con dos almohadas y una cabecera que se puede reclinar; también hay pantuflas disponibles en caso de que los clientes quieran despojarse de su calzado. Finalmente, las personas podrán escoger entre comer hot, dogs, palomitas y hasta wafles.

Ahora, no hay que ser genios científicos para entender que esta idea tiene un par de defectos. En primera, que la limpieza del lugar va a requerir mucho cuidado, porque nadie va a querer acostarse en donde haya almohadas o sábanas llenas de restos de comida. Lo segundo sería todavía más serio: si a la gente se le da por ponerse “romántica” y creativa, entonces la experiencia dejaría de ser agradable para otros.

Por otro lado, parece que este cine ya tenía planeada una solución para una de las dos problemáticas que mencionamos. De acuerdo con lo que dice Travel and Leisure, el personal de limpieza deberá cambiar las sábanas de cada cama tras cada proyección, así que ese es un problema menos. Todavía no se sabe qué medidas se tomarían con las parejas cariñosas, pero tal vez ya estén cubiertos en ese aspecto.

¿Ustedes creen que su idea es buena o creen que es otro fail que pasará a la historia? Por nuestra parte, preferimos darle el beneficio de la duda. Tal vez sea la siesta más cara para algunos, pero para otros podría ser una gran experiencia.