Típico que estas en una comida con tus cuates.

Cervezas, entradas, cervezas platos fuertes, mas cervezas, postre, digestivos, mas cervezas y PUM. Llega la cuenta y alguien hace suelta la pregunta ¿Cuánto hay que dejar de propina?

Miradas perdidas, tensión y un problema que tardará minutos en resolverse.

Buffalo Wings with Celery Sticks and Beer

Y es que uno de los grandes misterios de la humanidad es ¿cuánto se debe dejar de propina?

Si bien dicen que la “propina no es obligatoria, sino voluntaria” la realidad es completamente distinta, al grado que muchas veces terminamos por dar propinas o gratificaciones por servicios que ya estamos pagando.

Pero partamos de lo más básico ¿Quién diablos inventó la propina?

Y no, la respuesta no es “pos alguien millonario goey”

La propina la inventaron los griegos, que tenían por costumbre sólo beber una parte del contenido de la copa, y la propina era el resto que se tomaba la persona a cuya salud se brindaba. Como recuerdo de esta sana práctica, sólo nos quedó la etimología de la propina, la cuál proviene del latín Propinare que significa “dar de beber”.

Pero como hemos visto, su significado ha cambiado tanto, al grado que en algunos lugares, como los restaurantes se ha convertido en algo casi obligatorio. Vaya, se han creado hasta manuales de etiqueta pa saber cuánto debemos dejar de propa. En restaurantes entre el 15 y 20%. En taxis, entre el 10 y 20%, en los hoteles, entre el 10 y 20%…. y bueno, en nuestro país, es difícil salvarnos de la propina al Valet Parking, que aunque estemos pagando el servicio, caballerosamente estira la mano cada vez que recogemos nuestro vehículo, y no, no es para saludarnos.

valet parking

Vaya, la confusión de las propinas ha llegado a tal punto, que mi amigo Pedro, solía seguir la “etiqueta” del 10 al 20% del total del consumo ¡pero en la gasolinera! Así que ya se imaginarán como lo recibían. Incluso sospecho que gracias a él se inventó la frase “le pongo armor all a sus llantas joven?

¡Ora, si nomás estoy gordito!

La realidad es que con el paso de los años, hay empresas en las que los trabajadores no gana más de lo que pueden obtener de propinas, como puede ser el caso de los propios despachadores de gasolina o los empacadores del supermercado, mientras que en algunos sectores como la hostelería, los sueldos base suelen ser muy bajos, por lo que los trabajadores dependen de las propinas para recibir un salario decente a final de mes y por supuesto, estas situaciones han polarizado a los consumidores, pues mientras por una parte existe quién cree que la propina debe ser algo moralmente obligatorio para apoyar la economía del trabajador, por el otro, hay quienes creen que las propinas sólo propician que los salarios se mantengan a niveles denigrantes.

Es por eso que desde hace varios meses, diversos grupos restauranteros en Estados Unidos, han tomado la bandera de erradicar las propinas y mejorar el salario a sus empleados. Uno de los líderes de esta propuesta, es ni más ni menos que Danny Meyer, dueño de la cadena de hamburguesas Shake Shack, quién eliminó las propinas en todos los restaurantes que opera su grupo.

Propinas-en-crucero

Y es que otro problema de las propinas es la desigualdad en la que se reparten. De acuerdo al propio Meyer, las propinas que se dejan en efectivo no se reparten por igual entre los trabajadores y apunta a que los meseros se llevan una tajada más grande que los cocineros y el resto de los empleados de cocina.

Así que su propuesta consistió en aumentar el costo de todos los platillos de su menú y con ese dinero, mejorar los sueldos de toda su plantilla, pues al final, como señala, trabajar en un restaurant es mucho más difícil de lo que se cree: Hay que conocer el menú, la carta de vinos, ser atento y sobre todo calificado, como en cualquier otra profesión, así que ¿por qué no pagar a los meseros como verdaderos profesionales del servicio?

La iniciativa es apoyada por nada más y nada menos que Hillary Clinton, pre-candidata demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, quien quiere que se acabe eso de dar propinas. 

Ella dice:

“Estados Unidos es el único país industrializado que permite que haya trabajos en los que los ingresos sean a base de propinas”.

Y por eso, pretende subir el salario mínimo a 12 dólares de ser electa.

La propuesta ha ido ganando adeptos y ojalá pronto se convierta en un estándar, pues no sólo nos ahorrará esos momentos incómodos en los que se decide si es el 10, el 12, el 15 o el 18%, sino que también podremos estar seguros de que las condiciones de trabajo de muchas personas, habrán mejorado.

¿Veremos llegar esta clase de propuestas pronto en México?