En plena era de los mensajes instantáneos, y donde cada pedazo de tierra ha sido inspeccionado y explotado, ¿qué probabilidades hay de encontrar un mensaje dentro de una botella que ha navegado por los mares desde hace 50 años? ¡Una en un millón! Pues Tyler Ivanoff, quien vive en Shishmaref, un pequeño pueblo de Alaska, al norte del estrecho de Behring, tuvo la suerte de toparse con uno, que había sido escrito desde 1969, viviendo toda una experiencia de película.

“Estaba recogiendo leña cuando me topé con una botella. Me di cuenta de que era verde y estaba sellada con una tapa hermética, y entonces vi que dentro había una nota”, explicaba Tyler Ivanoff en Facebook. “Tuve que tirar fuerte y utilicé mis dientes para sacarla. Dentro, aún olía como a vino o algo parecido, como alcohol rancio. La nota estaba seca”, ha dicho el hombre, quien pidió ayuda a través de la red social para traducirla.

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Fue así como se enteró que afortunadamente, no era un mensaje que auxilio, ni una bitácora, el mensaje dentro de la botella, era un “cordial saludo”, escrito por capitán Anatoli Botsanenko, durante la Guerra Fría hace 50 años atrás, que curiosamente había encallado en territorio estadounidense. Lo mejor, es que Botsanenko, autor del escrito, que hoy tiene 86 años, ¡sigue vivo! No fue ninguna casualidad, ambos protagonistas de la historia estaban destinados a conocerse.

Botsanenko, quien vive en Crimea, fue localizado por varios medios, a quienes relató que en que en aquella época comandaba el buque Sulak, perteneciente a la flota pesquera soviética del Lejano Oriente, entidad con base en Vladivostok y que acabaría disolviéndose en los noventa. “Comentábamos que se estaban acordando de nosotros en ese momento, pero que con el tiempo nos olvidarían”, relata el veterano marino.

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Así que se decidió echar al mar una botella con un mensaje. En nombre de sus compañeros, el capitán escribió: “¡Cordiales saludos! Desde el VRXF Sulak, buque insignia de la flota de la industria pesquera del Lejano Oriente. Saludo a quien encuentre la botella y pido que responda a toda la tripulación a la siguiente dirección: Vladivostok-43 BRXF Sulak. Les deseamos buena salud y larga vida y una feliz travesía. 20 de junio de 1969”, según recoge La Vanguardia.

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El capitán, ya de por sí emocionado por saber que alguien había recuperado su mensaje, se exaltó aún más cuando supo que el gran afortunado había sido un estadounidense, pues cuando puso el mensaje dentro de una botella, la entonces Unión Soviética y Estados Unidos, se disputaban el liderazgo mundial, de hecho, Botsanenko, recuerda que justo un mes después de que dejó la botella a la deriva, el Apollo, le ganaba la carrera espacial al Sputnik.

Por su parte, Ivanoff, después de vivir semejante experiencia, ha dicho que le gustaría enviar un mensaje ene una botella junto con sus hijos, y ver hasta dónde llega.

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