Cuando uno menciona la palabra “magia” es inevitable pensar en un personaje: Harry Potter.

El joven mago protagonista de la saga escrita por J. K. Rowling, se volvió mundialmente famoso cuando Daniel Radcliffe le dio vida en el año 2001 a través de la cinta Harry Potter y la Piedra Filosofal, la cual narra el momento en el que Harry –quien ya es bien famoso en el mundo mágico y ni lo sabe– cumple la edad necesaria para ingresar al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, una escuela para magos donde el chico destaca por su talento nato para conjurar hechizos y comienza su lucha contra las fuerzas oscuras dentro de su mundo.

A través de las 8 películas que conforman la saga cinematográfica de Harry Potter (sí, ya sabemos que son nueve pero una es la segunda parte de la otra), los fanáticos pudimos “aprender” algunos hechizos que usan los personajes para hacer cualquier cosa.

Desde algunos inofensivos como el famoso “Wingardium Leviosa”, que sirve para hacer levitar cosas; el “Alohomora”, cuya función es abrir puertas o hasta el letal “Avada Kedavra”, el cual provoca la muerte del oponente, los fans del joven aprendiz de mago se familiarizaron con el término más rápido de lo que se aprendieron las tablas de multiplicar, e incluso más de una vez los mencionaron en voz alta con la esperanza de que alguno funcionara.

Claro que estas alturas de la vida ya sabemos que la magia del mundo de Harry Potter no existe en el mundo real (sólo en nuestros corazones) y que en la actualidad es más fácil pasar el examen de admisión a la UNAM que esperar a que te llegue por correo tu carta de aceptación para Hogwarts. Sin embargo, parece que no a todos les ha quedado claro el tema.

Lo decimos porque el colegio católico St. Edward de Nashville, ubicado en Tennessee, Estados Unidos, sacó de la biblioteca escolar los siete libros de la saga de Harry Potter, esto luego de que un el pastor y director Dan Reehil, informara a través de un comunicado que las maldiciones y hechizos que aparecen en las páginas de los libros son totalmente “reales”, y podrían provocar que los alumnos convoquen espíritus sin querer. 

Un diario local informó que, a través de un correo electrónico, Reehil detalló que J.K Rowling pone en riesgo a los lectores de la saga, pues al momento de leer algunas partes de los libros pueden “conjurar espíritus malignos”. El pastor dijo que esta información no se la sacó de la manga, y en realidad la consultó con diferentes exorcistas de Estados Unidos y Roma, quienes supuestamente le dijeron que mejor sacara los libros de la escuela antes de que pasara algo.

Aunque no es ninguna novedad que algunos grupos católicos no estén de acuerdo con el mundo del joven mago, la neta es que Dan Reehil es el primer miembro de dicha iglesia que se pronuncia contra los libros de Potter y su contenido. ¿Será qué sí tiene razón y uno puede hacer magia con ellos?

*Todos leyendo los libros en voz alta en 3…2…1…*