Cuando uno entra a las redes sociales y encuentra noticias acerca de ISIS o del terrorismo, lo primero que imagina es a un grupo de personas sin rostro cuya misión de vida es realizar actos atroces y derramar sangre inocente. Razones como esa hacen muy difícil el pensar que hasta en los grupos extremistas existe gente que busca compartir aspectos de su vida con sus familiares y amigos.

No estamos tocando el tema por tratar de infundir lástima por estas personas, porque finalmente no le hacen un bien al mundo. Comenzamos a hablar de esto debido a que encontramos una historia que nos pareció interesante y pensamos que valdría la pena compartirla con ustedes.

El pasado febrero, un corresponsal de la BBC, conocido como Quentin Summerville, acompañaba a las tropas iraquíes en sus intentos de retomar el control de la ciudad de Mosul, que en ese entonces se encontraba bajo el control del Estado Islámico. Todo marchaba sin complicaciones hasta que en cierto punto de su viaje, se topó con los cuerpos de tres combatientes que quedaron sepultados bajo los escombros de lo que había sido un búnker.

Los soldados hicieron chequeo rápido en los cadáveres y, después hurgar en sus bolsillos, encontraron un fajo de billetes sirios y algo aún más valioso: una tarjeta de memoria perteneciente a un teléfono. Dentro de ésta habían algunas fotos que, a pesar de no servir como material de apoyo para obtener ventaja contra la milicia de ISIS, mostraban perfectamente la evolución y vivencias del joven al que pertenecían.

ISIS - Fotos de un terrorista y sus familiares

Fotografías de Quentin Summerville, corresponsal de la BBC en Irak

Las fotografías no tienen contenido gráfico y tampoco muestran escenas sangrientas de guerra. Tan sólo guarda algunos de los momentos de tranquilidad en la vida de un joven que después decidió portar armas y participar dentro de un conflicto bélico.

ISIS - Un terrorista y una niña

ISIS - Selfie de un terrorista

ISIS - Foto de un terrorista

ISIS - Foto de un terrorista en su uniforme

Según lo que explicó un oficial iraquí, el joven y sus compañeros pertenecían al grupo de apoyo armado Nínive, una especie de comando que sirve para dar soporte a algunas actividades militares importantes. Nunca se sabrá con exactitud cuál era su misión en aquel lugar; sólo estamos seguros de que su papel en esa guerra ha terminado y que nunca podrá volver a tomarse fotos con sus camaradas.