Tal vez, muchos de ustedes ya tienen tanta experiencia en el viejo arte del uso de internet, que este tipo de historias podría parecerles lo más básico. Pero también existen personas inocentes por ahí que aún no conocen lo que la frase “demasiado bueno para ser verdad” significa.

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Para las personas que se encuentran en el segundo grupo que mencionamos, contaremos la historia de Gary, quien vive en Cork, Irlanda.

Un día, el muchacho recibió una solicitud de amistad en Facebook de una bella mujer que parecía estar en la primera mitad de sus 20’s. Tal vez al aceptar la solicitud, Gary pensó que había encontrado a la chica indicada, pero esta resultó ser una estafadora y además de romper su corazón, pudo haber vaciado su cartera.

“Ella parecía ser la chica más abierta que había conocido en mucho tiempo. Decía que estaba estudiando para ser enfermera.

No estaba interesado en lo que hacía, más bien en que tenía un físico asombroso.”

Unos cuantos días después, la mujer invitó a Gary a una videollamada, usando Facebook Messenger y comenzó a masturbarse.

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Claro, ¿por qué no?

“Ahí estaba, acostada en su cama. Cuando comensó a tocarse y sólo pensaba ‘ok, está bien’.

La miré por dos o tres minutos. Todo el tiempo me pidió que hiciera algunas cosas, pero yo firmemente le contestaba que no era ese tipo de persona.”

Después de que la llamada terminó, Gary recibió un largo mensaje demandando que si la chica no recibía dinero, ella liberaría el video de él viéndola masturbándose. El objetivo de la mujer era que nuestro amigo se masturbara al mismo tiempo que ella, de modo que pudiera tener eso en la grabación, pero él jamás mordió el anzuelo.

Después de que Gary se negara, ella hizo un par de esfuerzos más, exigiendo se le entregaran 5,400 dólares. Cuando hubo otra negativa, la señorita utilizó la táctica más efectiva que tenía en su repertorio: Doblar la cantidad.

Al final, este hombre jamás cedió a dar un centavo a la mujer que intentó estafarlo, lo que fue inteligente de su parte. Después, notificó a Facebook de lo sucedido en vez de a cualquier otra autoridad, lo cual no fue muy astuto.

Así que ya saben, amiguitos. Si una chica te manda solicitud de amistad y empieza a despojarse de sus prendas, tomen screens digan ‘no’ y cuéntenselo a quien más confianza le tengan.

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Vía metro