Hoy en día ¿qué no hace daño? Desde hace unos cuántos años el mundo entero ha comenzado a tenerle miedo a casi todo, como si de las Plagas de Egipto se tratara. Incluso a la comida, en especial a la chatarra o alimentos provenientes de ciertas empresas.

Si bien es cierto que tantos químicos en la comida son malos, llega un punto en el que esto se hace un poco absurdo. Entre uno de los compuestos que se han convertido en el némesis de la gente sana se encuentra el gluten, proteína proveniente de la harina que no tienen ningún valor nutricional y que según la gente muy sana, ¡es un artilugio creado por el mismísimo Lucifer!

Según la RAE, el gluten es una sustancia pegajosa que puede servir para unir una cosa a otra y también es considerada como una proteína de reserva nutritiva que se encuentra en las semillas de las gramíneas junto con el almidón. 

Vía: Shutterstock

Pero tal parece que el quitar este compuesto del pan es una ofensa a Dios. La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha enviado un carta circular para los Obispos del mundo sobre la preparación del pan y el vino para la Eucaristía, al menos así lo expone el sitio 20 minutos.

Por encargo del mismísimo Papa Francisco, el pan utilizado como la carne de Cristo debe de tener el mínimo recomendado de gluten, ¡viendo como una herejía la falta de este compuesto en el pan!

Las hostias sin nada de gluten son materia inválida para la Eucaristía. Son materia válida las hostias con la mínima cantidad de gluten necesario para obtener la panificación sin añadir sustancias extrañas ni recurrir a procedimientos que desnaturalicen el pan.

¡Hostia tío, pero qué exigente!

Pues sí, tal parece que el Santo Padre está preocupado por la desnaturalización del pan y el vino, los cuales advierte, deben de ser preparados de manera natural, ya que estos son usados en el sagrado Sacrificio Eucarístico, mismo que sirve como la unión entre Dios y sus feligreses.

Pues ya ven, como en los tiempos de Jesus no se preocupaban por el gluten (ni sabían de su existencia), la Iglesia ve con malos ojos cualquier tipo de manipulación genética en el uso de los materiales para la misa.

Y bueno, esperamos que aquellos que lleven una dieta libre de gluten y que además sean fervientes creyentes puedan aguantar aunque sea un pequeña cantidad de este compuesto cada domingo… ¡a menos que quieran pasar la eternidad en los fuegos infernales!