Un nuevo análisis de datos sobre los programas para dar condones en escuelas durante los noventa ha aportado nueva evidencia para comprender mejor las razones del embarazo durante la adolescencia.

La mayoría de los estudios previos habían mostrado que el acceso a anticonceptivos gratuitos disminuían la tasa de gravidez (embarazo, pues), pero este es el primer estudio que se enfoca en los programas que otorgaron exclusivamente condones y no otros métodos de prevención.

Y ahí la cosa cambia mucho.

Los investigadores Kasey Buckles y Daniel Hungerman de la Universidad de Notre Dame en South Bend, Indiana, encontraron que el embarazo adolescente incrementó un 10% en escuelas que dieron condones gratis a los estudiantes.

El estudio hizo una comparación entre las escuelas que aparte de dar profilácticos (condones, así también se les dice, eh), también enseñaron de manera obligatoria cómo utilizarlos correctamente y las que de plano dieron globitos pero no enseñaron cómo portarse en la fiesta.

Los autores buscaron las cifras de embarazo antes y después que los programas fueran introducidos en cada escuela y después compararon estos números con:

  • Las escuelas que de plano no tenían este tipo de plan (es decir, que no daban ni pláticas forzosas ni tampoco condones).
  • El porcentaje de mujeres embarazadas, de entre veinte y veinticuatro años, en la misma zona de las escuelas .

Los resultados fueron, y sin ninguna sorpresa, que el el incremento en la tasa de embarazo se debió esas escuelas donde no se dieron charlas sobre el uso correcto del preservativo, a diferencia de las instituciones que sí lo hicieron, donde incluso se cree disminuyeron estos casos.

A pesar de que utilizar un condón pueda parecer de lo más sencillo, el estudio señala que 18 de cada 100 usuarios embarazan a sus parejas cada año por ocuparlo mal. Otra de las hipótesis de los académicos es que la mayoría de los jóvenes no compraban preservativos por pena y se negaban a tener sexo sin protección; al dárselos en charola de plata, todos empezaron “a ponerle”, pero sin saber cómo usarlos.

Este análisis deja claro que el uso del preservativo es más que necesario, para evitar contagiarse, pero no suficiente para prevenir domingos-siete.

 

Con información de Slate