Cuando llega nuestra primera quincena, lo primero que hacemos es comprar un objeto que habíamos deseado desde hace tiempo, o bien, vamos a un lugar que estuvo un largo tiempo en nuestros planes pero por cuestiones económicas, no habíamos podido visitar. La satisfacción de trabajar y comenzar a ser independientes, es inigualable, así como cuando parte de ese pago se va para pagar las deudas de la familia o cooperar en los gastos de la casa. 

Y en esta segunda, las emociones son mucho más grandes. El mejor ejemplo de esto es Raymundo, quien hace unas semanas se convirtió en el centro de las redes sociales por su reacción al conseguir su primer trabajo. Raymundo de 18 años consiguió su primer empleo. El joven con discapacidad, entre sonrisas y lágrimas, le contó a su mamá que en la entrevista le fue muy bien y que le dieron el trabajo en un cine del sur de Monterrey. Mamá, es que estoy muy feliz porque me contrataron”, dice. 

La madre filmó todo en un video que se hizo viral en redes sociales por una razón: Raymundo estaba emocionado porque podría ayudar a su mamá en los gastos de la casa. “Sí quiero trabajar y aportar en la casa”, dice mientras llora y su madre le responde con un “Te quiero, te amoEste video fue uno de los más destacados por la nobleza de un joven que pretende trabajar para ayudar a su familia y por cómo las emociones se proyectan en su cara y en sus palabras. 

Y ahora, las benditas redes sociales nos dieron la prueba de que Raymundo está trabajando en la cadena de cines que lo contrató. En la imagen se puede ver al joven con su traje de Cinépolis detrás del mostrador de la dulcería. La imagen fue encontrada en Facebook, y se reconoce que se trata de Raymundo en su primer trabajo. 

Imagen de Facebook.

En México, de acuerdo con números de la Encuesta Nacional sobre Discriminación del INEGI que corresponde a 2017, 25 de cada 100 personas con discapacidad han sufrido de algún tipo de discriminación, especialmente en el aspecto laboral por no recibir oportunidades de empleo o trabajar sin protección de sus derechos. 

En el país, hay poco más de siete millones de personas con alguna discapacidad, es decir, seis por ciento de la población. Ver a Raymundo realizándose en un empleo, no sólo emocionante y apela a nuestras sensibilidad, sino también es una muestra de que una “minoría” en el país merece las mismas oportunidades que cualquier otro grupo que se identifique entre sí y sea susceptible a sufrir de discriminación.