¿Por qué me interesa?
Se viene el mes del orgullo y es el momento perfecto para saber a dónde vamos y que nos falta para lograr una sociedad libre de discriminación.
Junio no solo es la mitad del año, es el mes del orgullo. La comunidad LGBT+ en México es una de las más robustas y diversas que hay en el país, representa a casi el 5% de los adultos y jóvenes y es, a pesar de la discriminación y los ataques constantes, el testimonio vivo de cientos de miles de experiencias individuales que demuestran que la valentía y el amor deben ser el camino para transitar hacia una sociedad más justa y más digna.
En este contexto, hablar de la comunidad LGBT+ sin cifras es hacerlo a ciegas. Los datos duros son el reflejo de las realidades, victorias recogidas a lo largo del tiempo, necesidades y áreas de oportunidad. Los números convierten las experiencias individuales en evidencia colectiva y nos revelan de dónde venimos, a qué problemas nos enfrentamos y, sobre todo, hacia dónde debemos dirigirnos.
En las últimas décadas, las estadísticas oficiales de México, en particular las que elabora el IINEGI, han tenido un papel fundamental para que podamos visibilizar a poblaciones históricamente vulnerables.
En el caso de la comunidad LGBT+, existe la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género, un ejercicio único en el mundo que nos revela cuántas personas integran realmente dicha comunidad, cuáles son las diferencias entre los actores y qué conflictos enfrentan las personas que se autodefinen de otra orientación sexual o con una identidad de género distinta.
La comunidad LGBTQ+ en México
En nuestro país viven al menos 5 millones de humanos que se autodefinen como miembros de la comunidad LGBT+. Esto se traduce en que 1 de cada 20 personas en México han declarado no seguir las convenciones sociales respecto al género en el que nacieron o sus gustos personales.
Para entender un poco más este número y sobre todo comprender la diversidad que hay en el colectivo, es muy importante primero diferenciar dos grupos. Por un lado están los que tienen una orientación sexual distinta a la heterosexual, que son los bisexuales, gays, lesbianas, pansexuales, asexuales, demisexuales y otros.
Por otro lado, está la población cuya identidad de género es distinta a la típica clasificación de hombre y mujer. Esta parte del colectivo está integrada por los transgénero, los transexuales, los que tienen un género fluido, los no binarios y los agéneros.
Para que nos demos una idea, de acuerdo a los resultados de la encuesta, hay más de 2 millones de bisexuales, 1,224 millones homosexuales, 489,835 lesbianas, 592,328 personas que tienen otra identidad de género y 316,258 que han dicho ser transgénero y transexuales.
Los matrimonios de la comunidad
Una de las grandes victorias de la comunidad ha sido sin duda lograr que el matrimonio igualitario sea legal en todo el país desde 2022, cuando Tamaulipas, el último estado que faltaba, dijo sí. Desde esa época hasta ahora se han celebrado en nuestro país poco más de 12,900 bodas y hasta septiembre del 2025 este número sigue a la alza.
Respecto al estado civil, la encuesta del INEGI nos revela otros datos asombrosos: como que 3.2 millones de personas de la comunidad están solteras y 1.5 millones están casadas o viven en unión libre, de las cuales 58.3% se definen como mujeres y 41.7 como hombres. Asimismo, 223 mil están separadas o viudas.
Respecto a la adopción homoparental, todavía hay un largo camino que recorrer porque a la fecha no existe un registro oficial único que contabilice las paternidades y maternidades del mismo género. Esto se debe a que todavía no es un derecho federal; de hecho, es solo legal en diez estados, entre los que destacan la CDMX, Jalisco, Colima, Michoacán, Morelos, Baja California, Nayarit e Hidalgo.
La realidad de los no binarios y las personas con identidad trans
Aunque falta mucho por lograr, es verdad que las personas que se autodefinen con otra identidad sexual han mejorado sus condiciones de vida y han logrado hacer valer, cada vez más, sus derechos. Esto no sucede con la comunidad trans y la no binaria, que todavía es objeto de una enorme discriminación y violencia.
No se trata de un tema menor. De acuerdo a la encuesta, más de la mitad tienen menos de 24 años, y casi la mayoría de ellas, ya sabían de su condición antes de los 17 años, sin embargo se mantuvieron en silencio por miedo a que hubieran consecuencias o a sufrir un rechazo extremo .
Las cifras no mienten, y son por demás perturbadoras: más de la mitad dijo haber sufrido algún tipo de bullying, entre insultos, discriminaciones directas, hasta golpes en el peor de los casos. Esta realidad hace que una buena parte de la comunidad sienta un gran estrés, y hasta 1% haya tenido que asistir, por presión familiar, a terapias de conversión.
Entre los padecimientos mentales más comunes entre las personas con identidad trans y los no binarios están la depresión crónica, la ansiedad y el insomnio. Casi el 28% ha tenido pensamientos suicidas y más del 50% se ha sentido abandonado por sus decisiones.
Los problemas actuales a los que se enfrenta la comunidad
Aunque en la última década México ha tenido avances legales significativos, la comunidad LGBT+ todavía tiene problemas graves y persistentes. Muchos se enfrentan cotidianamente a violencias e impunidad y a la ignorancia radical de algunos miembros de la sociedad. De hecho, nuestro país es el segundo más peligroso de Latinoamérica para las personas con identidad trans.
Asimismo, hay discriminación en múltiples rubros: en servicios públicos, debido a que falta capacitación para el personal, en algunos entornos laborales y sobre todo entre aquellas familias conservadoras que no ven con buenos ojos que sus hijos tomen sus propias determinaciones respecto a sus gustos y afectos.
Advertencia:
Si tú o alguien conocido ha sufrido o sufre algún tipo de abuso, existen grupos que te pueden ayudar. Recomendamos en particular la Línea Nacional Diversidad Segura, una iniciativa especializada en juventudes LGTB+ y en prevención de suicidio que funciona los siete días de la semana.
