Lo que necesitas saber:

Conversamos con el escritor José Ignacio Valenzuela “Chascas” con motivo del lanzamiento de su libro Mi casi, casi mamá y el décimo aniversario de Mi abuela la loca. En esta charla íntima, el autor nos habla sobre cómo abordar temas difíciles con las infancias, la importancia de los vínculos construidos desde la presencia y su entrañable forma de retratar a las familias diversas.

¿Tienes infancias en casa y de pronto no sabes cómo platicar con ellas y ellos sobre temas como la enfermedad, la pérdida o la muerte? No te preocupes, la mayoría no sabe hacerlo porque en realidad son temas bastante complejos que dependen en mayor medida del entorno en el que se desarrollan.

Es importante señalar que jamás se debe subestimar el entendimiento de cualquier infancia, por ello a continuación les presento “Mi casi, casi mamá”, un libro enternecedor que aborda estos temas desde una perspectiva luminosa y con el humor de su autor, José Ignacio Valenzuela “Chascas”, quien se ha caracterizado por escribir una serie de libros sobre familias diversas con temas que pudieran ser un poco espinosos o delicados.

Se trata de un libro con una profunda mirada nostálgica en el que Clara, nuestra niña protagonista, recibe en su casa a una misteriosa y folclórica mujer llamada Luisa, su “casi, casi mamá”, porque no es su mamá biológica, pero es la mujer con la que su papá decidió hacer su vida luego de firmar el divorcio.

Al principio Clara tiene dudas sobre esa mujer, sobre todo por su aspecto festivo, pero luego de una serie de encuentros inocentes, paciencia, amor y accidentados momentos, su relación va evolucionando y Luisa pasa de ser una intrusa a una casi, casi mamá. En este punto el libro es maravilloso porque estoy seguro que varios recordarán sus épocas con papá o mamá.

Tras un tiempo, Clara empieza a notar ciertas rutinas en Luisa que le hacen pensar que algo no anda bien y tras un instante de curiosidad, Luisa decide contarle a Clara un secreto que conlleva preguntas incómodas y respuestas dolorosas pero inevitables, o como dicen en el libro, “Los imponderables de la vida”. Es ahí cuando se forja un lazo inquebrantable que permeará en la Clara adulta, quien también es narradora de esta hermosa historia.

“Tengo exceso de pasado en mi vida y eso de alguna manera me calma, saber que tengo ese pasado me tranquiliza, será porque tal vez el futuro me da mucho miedo, porque no sé lo que viene, lo único que sé es lo que ya pasó, así es como construí a Clara… tenemos un recuerdo lindo de ese momento”, dijo el autor para Sopitas.

El escritor José Ignacio Valenzuela, conocido como Chascas, durante una entrevista en videollamada hablando sobre su libro Mi casi casi mamá.
El escritor José Ignacio Valenzuela “Chascas” en entrevista exclusiva.

Una historia sobre la presencia

Quizá lo más importante que presenta “Chascas” en esta obra es el cuestionamiento de que no necesariamente se necesita tener lazos sanguíneos para llamar a alguien “mamá”, “papá”, “hermano” o “hermana”. Y en este sentido, lo que pareciera ser una historia familiar, es en realidad una historia sobre la presencia de las personas.

“En mi caso particular yo obtuve una gran cantidad de cómplices a mi alrededor, una de ellas fue la bibliotecaria de mi colegio, literalmente con ella tenía un tráfico de libros porque yo siempre fui muy lector…”, nos compartió “Chascas”.

Cuando éramos menores, casi todos en nuestras vidas hemos tenido un ejemplo que ha cambiado nuestra forma de pensar, existir y actuar, y que al mismo tiempo no necesariamente es un familiar directo. En el caso personal de quien escribe estas líneas, se trató de un vecino con pinta de rockero, uñas pintadas, playeras de El Tri y cabello largo; se llama Charly y aún lo veo de vez en cuando.

“La inspiración de este libro pasó por el cuestionamiento que yo mismo me hice hace un tiempo como papá, me preguntaba en el fondo: ¿qué me hacía ser papá de mi hija? (…) Mi respuesta fue para mí mismo: obviamente la presencia […] de ahí nació el casi, casi mamá”.

Este libro es parte de una serie literaria que “Chascas” comenzó a escribir hace casi una década, misma que se inauguró con “Mi abuela la loca”, luego “Mi tío Pachunga” y ahora con “Mi casi, casi mamá”. Cada uno de estos libros trata sobre relaciones entre familias diversas: la abuela con el nieto, el tío con una sobrina y ahora una madrastra con una hijastra.

Sobre “Mi abuela, la loca”

En este libro se aborda la historia de Vicente, un niño que tiene que pasar las tardes en casa de su abuela Petunia. Desde el principio, Vicente cree que su abuela está loca porque es extravagante, usa peinados y atuendos llamativos y escribe poemas… también bien locos.

Sin embargo, detrás de esas conductas extrañas, existe una mujer muy apasionada por la literatura, la poesía y las palabras. Poco a poco, Vicente se va convenciendo de que su abuela vive en un mundo maravilloso que quizá es para gente bastante cuerda. A través de juegos, imaginación y muchos momentos incómodos y divertidos, es como Vicente comprende que el mundo de las palabras lo va a llevar a saber quién es él en realidad.

Esta novela reivindica la importancia de no dejarse llevar por lo que otros consideren “normal” o “cool”, sino por lo que uno realmente es, invitándonos a descubrir qué es eso que llevamos dentro.

Tanto “Mi casi, casi mamá” como “Mi abuela la loca” están ilustrados maravillosamente por el animador mexicano Patricio Betteo, quien imprime una narrativa visual muy poderosa y divertida, además de experiencial con páginas en negro para la imaginación y subrayados en frases y momentos destacados.

Portada del libro "Mi abuela la loca" de José Ignacio Valenzuela con sello de 10 aniversario, sobre un fondo de encaje blanco.
Edición conmemorativa por el 10° aniversario de Mi abuela la loca.

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