Cuando somos niños y todavía no conocemos sobre lo malvada y cruel que puede llegar a ser la vida, el amor que derrochamos por otros seres vivos es inmenso y el más puro que podamos sentir. Sin embargo y dado que en esa etapa no conocemos de reglas, a veces lo que creemos que está bien, en realidad no lo está. Tal y como le sucedió a este pequeñito que amaba tanto a su mejor amigo pez, que decidió llevarlo a dormir con él, sin saber que no soportaría estar fuera del agua. 

Everett, un niño de 4 años, estaba enamorado de su pez Nemo. Lo amaba tanto que un día creyó buena idea que tuvieran una pijamada, así que lo sacó de su pecera y lo llevó con él. 

¡Ay, no! Este niño mató por accidente a su pez por querer dormir con él

Vía DailyMail

Para este momento, el tan solo hecho de que el pequeño haya sacado al pez dorado de su pecera ya les dará una idea de cómo es que terminó todo, sin embargo, la historia es bastante tierna. Según la mamá de Everett, Tori, su hijo adoraba ver a su mascota ahí, nadando en su estanque. Además, de vez en cuando le gustaba decorar ese espacio de diferentes formas para que Nemo siempre tuviera un hogar diferente.

Aunque ella asegura que Everett jamás había tenido intenciones de sacar a Nemo de su pecera, piensa que tal vez esa noche se sintió algo solo y quizo abrazar a alguien, así que no pensó en nadie más que su mejor amigo el pez dorado. A la mañana siguiente, Tori y su esposo Corey entraron a la habitación de su hijo y lo encontraron con el pez en sus manos… Sí, estaba muerto.

Dada la situación y que se trataba del mejor amigo de Everett, sus padres tuvieron que explicarle que los peces no pueden vivir fuera del agua y que no es posible llevarlos a dormir con nosotros, esto sin importar cuánto los amemos. 

¡Ay, no! Este niño mató por accidente a su pez por querer dormir con él

Vía DailyMail

“Al principio me sorprendí, pero cuando dijo que solo quería acariciarlo, estaba pensando ‘Oh Dios mío, eso es muy triste’. No me pareció gracioso que lo matara”, comentó Tori a DailyMail,

Según cuenta Tori, cuando le preguntaron a Everett porqué había hecho lo que hizo, este les dijo a sus padres que solo había querido acariciarlo… pero eso le costó mucho. 

Ahora el pequeño ha aprendido la lección y pese a que fue un momento difícil, su madre dice que a la mañana siguiente ya estaba mucho mejor y prometió que, de tener otro pez, no lo tocaría nunca. 

Así como Everett entendió la lección, a los padres les quedó claro que deben poner más atención sobretodo cuando están enseñando a su pequeño a cuidar de la vida de un pez.