– ¿Y tú, no bailas?
– Claro, otro día.

Todo es paz y tranquilidad en tu vida, hasta que un día recibes una invitación a un evento social, que es como se le conocen a esas celebraciones elegantes que se realizan en salones de fiesta o jardines, y donde además de ir vestidos más formal que de costumbre, la mayor parte del tiempo hay música para bailar.

Y el problema es precisamente ese, que tú no bailas ni los ojitos. No importa si se trata de una graduación, XV años o boda, siempre ocurre lo mismo: En cuanto ponen la música guapachosa sabes que te esperan varias horas de fungir como apestado social. No importa que durante tu infancia hayas sido el típico ‘niño gordo’ que se ponía a bailar con las tías (igual o más gordas que tú), pasado el tiempo, llegas a la adolescencia y un día un espíritu maligno se llevó tu ánimo y talento bailador.

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Desde entonces vives temiéndole a esos eventos donde la atracción principal es la pista de baile y que se convierten en todo un suplicio para ti.

“Qué aburrido eres”, seguramente te han dicho eso en varias ocasiones. No te preocupes, no eres el único que nació negado para esto del baile, ni que se considera un desastre a la hora de moverse al ritmo de merengue, cumbia, rancheras, charanga y otros ritmos similares. De hecho, somos muchos quienes no simpatizamos con eso de bailar.

(Aquí voy a romper el silencio, pues recuerdo que hace muchos años, cuando se preparaba el baile para el Día de las Madres en la primaria donde estudié, al intentar hacer girar a mi pareja del brazo lo único que conseguí fue torcerle el brazo gracias a la ‘manita de puerco’ que le apliqué magistralmente).

Si el ritmo en cuestión es de esos modernos que la chaviza baila en pareja (pero separados) la cosa cambia, pues sólo tengo que mover la cabeza y las manos con los puños cerrados, poner cara de confianza y listo.

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El problema viene cuando además de preocuparme por mi torpe cuerpo, tengo que guiar el de alguien más.

Sí, hay gente que disfruta mucho bailar, e incluso  lo aprovechan para conquistar a las chicas (sí, desgraciadamente a ellas les encanta los hombres que bailan). En cambio uno baila… como Luis Miguel:

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Entonces, partiendo de que varios de nuestros lectores sufren de incapacidad rítmica, pensamos en esta pequeña guía, con consejos útiles para el sopicuate no bailador, que debe ir a una fiesta o evento y no quiere causar lástima quedándose solo en la mesa, a merced de las tías jacarandosas que huelen a crema Tearical y te sacan a bailar “por que te ve muy solito y triste”.

El chiste para sobrevivir a una fiesta sin necesidad de pisar ni una vez la pista, es mantenerte ocupado todo el tiempo. Checa estos consejos:

Llega tarde

No llegues al inicio de la fiesta sino cuando llega la mayoría, así se tardarán más en asignarte tu lugar. Cuando lo hagan pórtate lo más sociable y ve saludando a todos los invitados que conozcas. No importa que comience la música, tú sigue demostrando que eres muy educado y quieres hablar con todos.

Ve al baño constantemente

Cuando la gente comience a levantarse hacia la pista y temas quedarte abandonado en la mesa, aprovecha para ir al baño. De nuevo, toma todo el tiempo necesario. Incluso, si te encuentras a un conocido en el baño, mejor aún, así puedes matar más minutos charlando con él.

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De todas formas lo iba a hacer.

Ya con unas copas de más no te importará el qué dirán, y en caso de que tengas que pararte a bailar igual y alcoholizado dejarás fuera toda inhibición y lo hagas un poco mejor.

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Elige tus batallas

Si tendrás que pararte en algún momento, hazlo durante “la batucada” o las canciones de Caballo Dorado, en las que no tienes que andar guiando a nadie, y en donde básicamente cada loco lleva su propio ritmo. Además, como la mayoría de los invitados participan, no hay riesgo de que te juzguen.

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Hazte el fotógrafo

Ponte a tomar fotos durante toda la noche (total, luego las borras).

Como andas en la noble labor de capturar el momento, pues nadie dirá nada si en lugar de sacarle brillo a la pista andas con la cámara de un lugar a otro.

La mentira del pie lastimado

Ni hablar, de pronto te ves en la necesidad de bailar con alguien (si ella es guapa ni modo de decirle que no). Antes de que tu pareja vea que eres un desastre, evita una mala impresión fingiendo que cojeas mientras argumentas que esa mañana te lastimaste practicando algún deporte de moda. Así justificarás tu torpeza y quedarás como un héroe.

¿Te quedarás con la chica? Probablemente no, pero bueno, no se puede todo en la vida.

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O inventa tu propio ritmo

Si el Patrullero 777 lo aplicó con éxito y hasta se vio galán, tú también puedes:

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Busca a tus similares

Somos muchos a quienes no nos gusta bailar, por eso ubica a uno o más como tú, háganse amigos y pasen la noche platicando. La gente los verá tan entrados en la charla y pensarán que están hablando de un tema importantísimo (aunque en realidad estén hablando sobre quién debería ser el nuevo técnico de la Selección).

Quédate jetón

La mayoría de estos eventos sociales son en la noche, así que aprovecha para echarte una pestaña en tu lugar. Quienes te vean pensarán que se te pasaron las cucharadas y no te dirán nada.

Eso sí, ponte abusado, no te vayan a pintarrajear la cara.

* * * * * * 

¡Y listo!

Con estos tips esperamos ayudarte un poco para que sobrevivas en el próximo evento social al que te inviten. Y recuerda, que no te guste bailar no te hace ni mejores ni peor persona. ¡Exigimos respeto y ser tratados con igualdad!

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Todo lo que no sabías que necesitas saber lo encuentras en Sopitas.com

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