Existe la creencia de que Orlando es “solo para familias”. Y aunque una parte lo es, también es ese destino donde los adultos pueden reconectar con el viaje sin horarios, sin carriolas y sin prisas. Orlando tiene un lado más relajado, más foodie, más estético… y más adulto, solo hay que saber dónde mirar. Acá te decimos cómo disfrutar de este destino si vas en plan de grandes.

En Epcot puedes recorrer el mundo en un solo día.

EPCOT: el parque donde viajas alrededor del mundo

Si existe un parque pensado para disfrutarse con calma, es EPCOT. Aquí no se trata de subirte a todo, sino de caminar, probar y observar. Un cóctel en Italia, un postre en Francia, un paseo largo por Japón. EPCOT es ese lugar donde puedes ir con amigos, en pareja o solo, y sentir que el plan es simplemente disfrutar. Sin gritos, sin filas eternas, sin urgencias y conectar con otras culturas.

Restaurantes con concepto, bares con buena música, todo lo encuentras en Orlando.

Disney Springs: el after perfecto (sin necesidad de desvelarte)

Cuando cae la tarde, Disney Springs entra en escena como el plan ideal para adultos. Restaurantes con concepto, bares con buena música, tiendas bien curadas y espacios para sentarte a ver pasar la vida. No necesitas boleto ni agenda. Solo ganas de recorrer, cenar bien y alargar la noche a tu propio ritmo.

No pueden faltar las compras en un viaje de adultos.

Comprar bien también es viajar bien

Viajar sin niños tiene ventajas. Una de ellas: ir de compras con calma. Los Premium Outlets de Orlando son una parada casi obligatoria para quienes disfrutan encontrar marcas conocidas a precios que sorprenden. Aquí comprar no se siente como tarea, sino como parte del paseo. Un café en mano, vitrinas interesantes y hallazgos que sí valen la pena.

Orlando se disfruta desde el amanecer hasta la puesta de sol.

Un Orlando que se disfruta sin prisa

La gran revelación de Orlando para adultos es esta: no tienes que hacerlo todo. Puedes elegir. Puedes mezclar parques con caminatas, restaurantes con shopping, experiencias con descansos reales. Es un destino que se adapta a quienes ya no buscan correr, sino saborear.

Orlando no pierde encanto cuando creces, solo cambia de forma. Se vuelve más sensorial, más flexible, más personal. Ya no se trata de cumplir expectativas, sino de armar un viaje que se sienta tuyo. Y eso, honestamente, también es magia.

Visita Florida y descubre su lado adulto, relajado y sorprendente.

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