Cuando uno agarra la fiesta por varios días y llega a casa como perrito regañado (o con la cola entre las patas, como dirían en El Chavo del 8), siempre nos mencionan la frase popular que dice “No andaba muerto, andaba de parranda”, con la cual nos quieren decir que nos desaparecimos un tiempo porque una borrachera se nos salió de las manos, y no porque nos ocurrió algo grave.

Si bien ese es el sentido en el que utilizamos esta frase (al menos en México), recientemente conocimos un caso en donde este dicho popular encaja a la perfección, y lo decimos en una forma literaria. Resulta que la familia de un hombre, armó su funeral luego de que se diera a conocer su muerte en un accidente de motocicleta. Sin embargo, siete días después el sujeto regresó a su casa vivito y coleando. ¡¿Milagro?!

Este hecho ocurrió en la aldea Gesikan, Indonesia. De acuerdo a medios locales, un hombre de 40 años llamado Sunarto fue declarado muerto por las autoridades el pasado 7 de octubre, razón por la que los familiares armaron un funeral. Sin embargo, una semana después se llevaron una sorpresa cuando el mismo Sunarto llegó caminando bien Agustín a su casa, algo que primero causó una gran impresión en sus familiares quienes no entendían lo que estaba sucediendo.

Y es que de acuerdo con medios locales, todo fue culpa del jefe de la policía local, quien al no poder reconocer al hombre que había muerto en el accidente de motocicleta, se guió por el registro de la misma, el cual estaba a nombre de Sunarto.

Las autoridades procedieron a informar a los familiares del hombre sobre su muerte, sin embargo, Sunarto se enteró del enredo y decidió ir a su casa para aclarar que él no era el que había fallecido, y que en realidad la moto la conducía otro sujeto porque le debía dinero y le dio el vehículo para quedar a mano.

 

¿Ya vieron que sí aplica el “No estaba muerto, andaba de parranda”?