Rusia siempre fue considerada por el mundo como una nación fuerte, independiente, con habitantes rudos y grandes avances tecnológicos. Sin embargo, recientemente encontramos la prueba de que, incluso en un país que aparenta tanta seriedad, siempre existirá alguien que decida tomarse las cosas más a la ligera; incluso si para eso debe de fingir ser un robot.

Hablamos del buen Boris, un simpático ser “artificial” que ha estado dando mucho de qué hablar en internet. Anteriormente había ganado un poco de fama porque supuestamente aprendió a bailar y hasta salió en la televisión, pero ahora todo el mundo se ríe de él porque descubrieron que detrás de su superficie metálica yacía un cuerpo humano.

Al principio, todo lo relacionado con la identidad este personaje eran sospechas que derivaban en locas teorías de conspiración, pero la verdad se reveló después de que un usuario de Twitter publicara una foto. En esta, el supuesto robot era capturado desde atrás, lo que reveló que se trataba de un disfraz… uno que además exhibía el cuello de una forma descarada.

Poco tiempo después, otra imagen comenzó a circular por las redes y en esta ya se daba a conocer quién era el sujeto detrás de esta farsa:

“Una metáfora perfecta para la Rusia de Putin: el robot resulta ser un hombre de traje”, dijo el usuario que publicó la fotografía. “El robot Boris apareció en un evento patrocinado por el estado y fue visto caminando, hablando y bailando”.

La noticia causó tanto impacto, que hasta se publicó un artículo en la BBC para que todo el mundo supiera acerca de la mentirota de Rusia. Obviamente, a los organizadores del foro Proyektoria, mismos que presentaron a Boris, se les cayó la cara de vergüenza al enterarse que no se trataba del último avance tecnológico de su país.

Ahora imaginen cómo se habrá sentido Vlad al enterarse de todo esto…

En fin, esta es sólo una muestra más de que en Rusia hay muchas cosas que suceden de manera diferente a la común: los hombres atropellan a los coches y también le quitan el trabajo a los robots. No cabe duda de que el mundo es un lugar fascinante y lleno de sorpresas.