Se acabaron los bochornosos momentos en que tienes la cita de tu vida y lo único que haces es apretar bien los brazos para que no despida ese característico olor a sudor. La diseñadora británica, Rosie Broadhead, creó Skin II, la playera hecha con bacterias vivas que eliminan el mal olor, estimula la renovación celular y mejoran el sistema inmunológico.

Se trata de una combinación entre body, playera y sudadera que, entre cada uno de sus hilos naturales, viven diminutos probióticos capaces de mejorar tu estilo de vida. La diseñadora explicó que no es el sudor en sí lo que produce el mal olor, sino las bacterias, pero con esta ropa inteligente, las bacterias saludables en los textiles, combaten y eliminan a las bacterias malolientes.

Skin II: La playera hecha con bacterias que eliminan el bochornoso olor a sudor

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Como Broadhead expuso a Newsweek, “nuestra piel actúa como una defensa principal contra los gérmenes y alberga cientos de millones de microorganismos que trabajan para mantenernos saludables. Sin embargo, nuestra compulsión moderna con limpieza y esterilidad crea un ambiente difícil para que sobrevivan muchos organismos benéficos”.

Skin II: La playera hecha con bacterias que eliminan el bochornoso olor a sudor

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La diseñadora británica, colocó estratégicamente las bacterias ‘buenas’ en los puntos que típicamente producen mayor cantidad de sudor como las axilas, los antebrazos, debajo del área del pecho y los costados del torso; al ponerse en contacto con la humedad de la piel del usuario, permite que los probióticos dominen dominen otras bacterias menos beneficiosas que ya están presentes en la piel.

Según Broadhead, las bacterias integradas en la Skin II, pueden reducir el olor corporal, fomentar la renovación celular y mejorar el sistema inmunológico de la piel. Pero, además, es amigable con el medio ambiente, sin olor a sudor no hay necesidad de lavarla con tanta frecuencia, pero en dado caso, no hay de qué preocuparse, se puede meter a la secadora sin miedo a que pierda sus beneficios, pues los probióticos pueden resistir vivos hasta alcanzar una temperatura de 30 grados.