Escenario típico: la mesa está puesta para cenar y la comida ya se ha servido, después de cinco horas sin comer cada platillo huele a gloria. Están a punto de sentarse a devorarlo todo y de repente, alguien por ahí (su esposa, mamá o quien ustedes quieran) grita desde la cocina: “¿Puedes ir a la tienda por un refresco? Es que se me olvidó pasar y comprar uno”.

No podemos describir los sentimientos que afloran en una situación como esa. Es una mezcla de ira asesina, con tristeza y un ligero toque de desesperación. Lo peor es que no pueden hacer nada, excepto tal vez tragarse su orgullo, tomar las llaves del coche y conducir como si se los llevara el diablo hasta el sitio más cercano donde vendan bebidas refrescantes.

¿Se sintieron identificados con lo que acabamos de describir? Entonces entenderán perfectamente por qué un hombre en China decidió meter su automóvil en una tienda para “ahorrar tiempo”, comprar el mandado rápidamente y regresar a sus asuntos. El video que dejaremos a continuación expresa perfectamente la angustia que todos hemos sentido cuando nos piden un favor de último minuto.

Por fortuna, el empleado del lugar se vio muy buena onda. Ni siquiera la hizo de jamón y despachó los productos de buena gana.

Esto nos deja pensando que deberían de implementar un auto-servicio para todo aquel que necesite hacer compras exprés. Eso o que contrataran a más personas dispuestas a dar un servicio de primera.

Por otro lado, ojalá nuestro amigo haya tenido una buena cena.