Dinamarca es famosa por sus pastelillos, su cerveza, por ser tierra de vikingos y también hogar de figuras como Hans Christian Andersen, o del baterista de Metallica, Lars Urlich. Por supuesto, no podemos perdonarles habernos regalado esa infamia llamada Acqua. Sin embargo, Dinamarca es también el lugar donde se creó uno de los juguetes más populares de todo el mundo y, probablemente, uno de los más influyentes de nuestros tiempos: LEGO.

En medio de las grandes campiñas danesas que combinan el verde paisaje con las plantas eólicas a cuatro horas de Copenhague, se encuentra la pequeña localidad de Billund, una población que apenas rebasa los seis mil habitantes, pero sin lugar a dudas está en el corazón de todos los que hemos jugado o pisado descalzos algún LEGO… ¡OUCH!

La palabra LEGO viene del danés “leg godt” que significa “juega bien”, y aquí es donde en 1932 comenzó esta historia, cuando en medio de la crisis económica provocada por la Gran Depresión, un carpintero de nombre Ole Kirk Kristiansen tuvo que dejar de construir artículos del hogar como mesas y burros para planchar, para comenzar a fabricar artículos que no requerían tanta madera y que la gente necesitaba comprar regularmente.

Así es como decidió comenzar a crear juguetes que iban desde los yoyos hasta coches o aviones. Hoy, muchas de sus primeras creaciones pueden ser apreciadas en la Casa Lego o Lego House, la cual abrió sus puertas hace algunos meses y guarda gran parte de la historia de la evolución de la compañía que, de alguna u otra forma, también atiende la evolución de la humanidad.

La construcción de este lugar es todo un logro arquitectónico, pues la estructura simula 21 bloques gigantes de LEGO que comprenden las diversas zonas divididas en experiencias, restaurantes y, no podía faltar, una galería dedicada a celebrar la creatividad de la gente. Ahí es donde se exponen las piezas más espectaculares creadas por algunos aficionados de la marca.

Por si fuera poco, el recorrido te sumerge en diversas experiencias enfocadas a desarrollar habilidades como la creatividad espontánea, construcción libre, creación de personajes propios e historias, así como poner a prueba tus habilidades cognitivas para explotar cada una de tus emociones, pues no sólo te impregna de nostalgia, sino que también hace de la tecnología una parte importante de la experiencia. 

Desde el boleto de entrada la experiencia de libertad relacionada con la tecnología, comienza. El boleto en forma de brazalete te permite abrir y cerrar puertas, bloquear y desbloquear accesos, tomar fotografías, guardar diseños de las piezas que armaste y sumar puntos a través de la aplicación de Lego House.

Una de las piezas más icónicas de esta casa, la cual simboliza el espíritu de la compañía, pero sobre todo de la imaginación, es el llamado Árbol de la Creatividad: una espectacular figura de 15 metros de altura construida a lo largo de 20 mil horas de trabajo y con la ayuda de seis millones de ladrillos… ¡seis millones!

Palabras más, palabras menos, aquí les dejamos el video que guarda uno de los días más felices de mi vida con la visita a la Lego House de Dinamarca:

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Fundé Sopitas como hobby y terminó siendo el trabajo de mis sueños. Emprendedor, amante de la música, los deportes, la comida y tecnología. También comparto rolas, noticias y chisma en programas...

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