Y así es como en algún momento de tu vida estás cantando “So tonight I’m gonna party like it’s nineteen ninety-nine” de Prince con un enfoque futurista y al que sigue, resulta que enfiestar como si fuera 1999 es desempolvar tus discos viejos o en su defecto, ¡saberte TODAS las rolas que salen en Universal Stereo!

Y si en el 2017 decíamos ‘equis, somos chavos’, para el 2019 será momento de pedir nuestro cocol, y recordar aquellas obras musicales que nos formaron, nos acompañaron e irremediamblemente nos remiten a momentos clave de nuestra vida.

Discos que seguimos creyendo “de onda” pero que en el 2019 cumplirán dos décadas de haberse editado y que sin lugar a dudas, habremos de honrar escuchándolos por completo una vez más, sobre todo, ¡ahora que podemos encontrarlos rápidamente sin la necesidad de esperar horas y horas en LimeWire o Napster!

Así que por aquí compartimos -sin ningún orden en particular- los mejores discos de 1999 que cumplirán 20 años en el 2019.

Red Hot Chili Peppers – Californication

El disco que marcó un antes y un después en la carrera de los Red Hot Chili Peppers, el disco que encumbró el regreso de John Frucsiante a la banda y un disco que marcó a las nuevas generaciones con trancazos como ‘Californication’, ‘Scar Tissue’ y ‘Around The World‘. Sí, hablamos del disco insignia de los Red Hot Chili Peppers y que personalmente siempre me remitirá a ese momento de éxtasis, confusión y destrucción en Woodstock 1999, con todo y el ‘calcetín’ de Flea.

Dr. Dre – 2001

Si creían que el ‘Chinese Democracy’ era uno de los discos más esperados de los noventa, es porque seguramente no habían escuchado hablar del ‘2001’ de Dr. Dre, quién tras encontrar el éxito a principios de los noventa con The Chronic se enfrentó a las dudas y descalificaciones de ser un “one hit wonder’, por lo que dedicó casi siete años a terminar lo que originalmente se conocería como “The Chronic 2001” y que coloquialmente se conoce simplemente como el ‘2001’ tras la batalla legal que libró por los derechos del nombre con Suge Knight. Por cierto, si les gusta la música y no lo han hecho, ¡vean ya The Defiant Ones en Netflix!

Moby – Play

Lo que originalmente estaba destinado a ser el último disco de Moby terminó por convertirse en un pilar de la música electrónica para el nuevo milenio y por supuesto, en un catálogo de canciones y jingles para comerciales que, hasta el día de hoy, siguen encontrando en el encanto de ‘Play’ las rolas perfectas para musicalizar sus productos.

Irónicamente, este es uno de esos ejemplos de motivación y perseverancia, pues durante gran parte de 1998, Moby estuvo ofreciendo los demos de su disco a las grandes discográficas como Sony, Warner o RCA quienes lo rechazaron rotundamente.  Al punto del fracaso, Moby decidió grabarlo y producirlo de forma independiente en su departamento de Nueva York, para después, hacer de este, el disco independiente más vendido del año 2000, y un clásico que siempre valdrá la pena escuchar.

Travis – The Man Who

El ocaso del britpop capturado a la perfección en el segundo disco de Travis, magistralmente producido por Nigel Godrich y que en su momento, se convirtió en el disco que todo mundo debía de tener, sobre todo del mágico momento que enmarcó el festival de Glastonbury meses después, cuando precisamente, mientras Travis cantaba “Why Does It Always Rain On Me?” una fuerte tormenta comenzó a caer sobre Worthy Farm.

Sigur Ros – Ágætis byrjun 

Podría apostar a que “Ágætis byrjun”  fue el primer contacto que muchos tuvimos con Sigur Ros y particularmente este disco, a pesar de no saber absolutamente nada de islandés, se convirtió en mi fiel acompañante durante muchos meses.  Recuerdo que existía una versión que vendían en Mixup (ya saben de esos que en vez de precio, ya mejor traían letrita y número) cuyo empaque era una belleza, hecho de cartón con papel albanene sobre el que se dibujaba el feto que acompaña la portada de este disco.

Rage Against The Machine – The Battle Of Los Angeles

Si hay algo que han dejado de hacer las bandas de rock en los últimos años, es protestar y si hay una banda que sabía cómo poner el dedo sobre los temas sociales que realmente importaban y por los que había que levantar la voz, esa era Rage Against The Machine, que precisamente con este disco, vinieron por primera vez a México para dar dos grandes conciertos en uno de los pabellones del Palacio de los Deportes.

Eminem – The Slim Shady

El disco que catapultó a Eminem, con todo y lo extraño que podría parecer en aquel entonces que uno de los discos de rap más vendidos del mundo, fueran de un tipo blanco de Detroit.  Apadrinado por Jimmy Iovine y Dr. Dre (de verdad, tienen que ver ‘The Defiant Ones’), The Slim Shady no sólo fue el segundo disco de Eminem, sino la consagración del alter ego del rapero, quién logró que Intercope creara su propio sello Shady Records, y sobre todo regalarnos uno de los últimos grandes videos que pudimos ver una y otra vez a través de MTV.

Blink 182 – Enema Of The State

Para muchos, este fue el disco con el que Blink-182 “se vendió”, para otros, ‘Enema Of The State’ es un álbum cuyo impacto se sigue sintiendo hasta el día de hoy al reinventar el sonido del pop-punk para toda una generación,  ¿eso es bueno o es malo?  Por supuesto que depende de cada quién, pero lo que es un hecho es que gracias a este disco, Blink-182 descubrió un gran nicho de fans alrededor del mundo, al mismo tiempo en el que (al igual que Eminem) nos regalaron un gran video de “All The Small Things”, en el que parodiaban perfectamente la dominancia del pop en 1999.

The Flaming Lips – The Soft Bulletin

Aunque muchos dirán que ‘Yoshimi Battles The Pink Robots’ es el mejor disco de The Flaming Lips, la realidad es que su obra maestra no es otra más que The Soft Bulletin, un disco con el que podríamos decir que la banda de Oklahoma terminó por descubrir su verdadero sonido, abandonando los riffs y guitarras experimentales que caracterizaron el  ‘Zaireeka’ para abrazar una identidad mucho más reflexiva, consciente y melódica que terminó por pavimentar el éxito de The Flaming Lips durante la primera década del siglo 21.

Blur – 13

Es fácil juzgarlo ahora como una obra de arte, pero en su momento, 13 fue un disco complicado, el cual se alejaba no sólo del sonido que había forjado la carrera de Blur como una de las bandas estandartes del Brit Pop en los noventa, sino que también sonaba completamente diferente a lo que se escuchaba en aquella época.  Por si fuera poco, las diferencias al interior de la banda comenzaban a ser más profundas. El rompimiento de Damon Albarn con Justine Frischmann de Elastica nos regaló joyas como ‘No Distance Left To Run’, pero también, provocó un distanciamiento entre Damon que empujaba hacía cierta dirección y Graham Coxon que creía que el sonido de este disco debería apuntar hacia otro lado.

Al final, con el paso de los años, 13 se volvió en un disco que tal vez, refleja lo mejor de Blur, la armonía y esperanza de Tender, las canciones que pueden no tener mucho sentido, pero que nos alegran el día como ‘Coffe & TV‘ y por supuesto, la melancolía y desazón de ‘No Distance Left To Run‘.


Otros discos de 1999, que cumplen 20 años y vale la pena escuchar otra vez y darles una repasada, son el ‘Surrender’ de los Chemical Brothers, ‘Vol. 3… Life and Times of S. Carter’ de Jay Z y el debut homónimo de la Beta Band, que en su momento fue quizá el disco más ambicioso de la década, al intentar grabarse a lo largo de cuatro continentes distintos.

¿Qué discos del 2019 serán los que recordaremos durante los próximos 20 años?