Lo que necesitas saber.

Te contamos por qué debes entrarle a Sleaford Mods, uno de esos actos atrevidos y hasta contrarios al sistema.

Sleaford Mods lleva más de una década incomodando con producción cruda y mensajes rudos, en un panorama musical que nos recomienda decenas, sino es que cientos, de bandas en listas “virales” o de “hits”. Seguido caemos en la monotonía del género que mande a nivel global hasta que encontramos proyectos como este.

En medio del mar de propuestas similares, que definitivamente tienen algo pegajoso, algún coro que se cuela en tu cerebro o una melodía repetitiva que no dejas de cantar, están esos actos realmente atrevidos y hasta contrarios al sistema: ahí nos encontramos a los Sleaford Mods.

Jason Williamson y Andrew Fearn en vivo. Foto: Thomas Jackson / TyneSight Photographic

Este dúo de Nottingham puede considerarse ya una acto de culto, molestos para la industria, y hasta dificiles de digerir en cuanto a su sonido. Pero Sleaford retan el oído y por supuesto que disfrutan hacerlo así. Su sonido crudo, minimalista, y con una rabia identificable, te mantendrá hipnotizado por todas las razones incorrectas para la industria de lo mainstream.

5 motivos para escuchar a Sleaford Mods hasta el cansancio

No has escuchado algo similar a Sleaford Mods antes, generan su propio género y sonido

Muy de vez en cuándo, algo se cruza por tus oídos y piensas: “Ah caray, ¿Esto se parece a algo que he escuchado antes o no?“. Te dedicas a darle vueltas, a escuchar el proyecto una y otra vez y concluyes que estás ante un proyecto que no suena a algo concreto, sino a algo completamente genuino. Ese es el caso de los Sleaford Mods.

&list=RDV1onznIafWQ&start_radio=1

No hay guitarras épicas ni un pre-coro viral para TikTok: Sleaford Mods opera con loops austeros, bajos del post-punk y beats de boutique, casi industriales, como si pudieran transmitirte que el track se acabó en una noche larga con el café del día anterior. Esa economía sonora es el chiste de los Sleaford: te deja a solas con el golpe rítmico y la voz, y lo puedes escuchar por horas.

La idea original vino del vocalista Jason Williamson, el centro de gravedad de Sleaford Mods. En sus inicios, la producción estuvo a cargo de Simon Parfrement, quien después de 4 discos de estudio, le dejó la tarea a Andrew Fearn, que llegó a meterle una producción más vanguardista y otros trucos.

La ascendencia del sonido de Sleaford Mods no es fácil de trazar, pero si tuviéramos que hacerlo, diríamos que hay algo de Shaun Ryder de los Happy Mondays en voz, muchísimo rap enojado como Wu-Tang Clan y Busta Rhymes, y obviamente la velocidad y estilo del grime inglés en voz de Dizzee Rascal o Wiley.

Sleaford Mods denuncia lo que no muchos quieren ver: trabajo, privilegio, consumismo y hartazgo.

Jason Williamson no “canta” tanto como escupe un monólogo con acento marcado: un rap hablado que se clava con temas de desempleo, precariedad, cultura pop, capitalismo, y ese cansancio social acumulado.

Desde Austerity Dogs (2013), Jason dejó claro que la denuncia importa en rolas como “The Wage Don’t Fit” (algo así como el sueldo no alcanza), o “£5.60”, que es con lo que le alcanza para pasar una noche. El centro de las críticas es el gobierno y los políticos, e inclusive desde 2013 le tiraba denso a Boris Johnson, que eventualmente llegó a ser Primer Ministro, post-Brexit.

&list=RDrhklYNS5LeY&start_radio=1

Se va a burlar de todo lo que no le parezca. En la segunda rola de ese disco, “McFlurry”, repite hasta el cansancio que tiene un Brit Award, en una clara sátira a la cultura de méritos y premios en la industria musical. Se sigue con el gobierno y el capitalismo, temas recurrentes hasta su más reciente disco The Demise of Planet X (2025),

Lo potente es que no se siente como un regaño por no ser woke: observan, son sarcásticos y cruelmente chistosos. Por eso conectan como “banda de culto”: porque narran lo que muchos viven, pero pocos dicen sin pulirlo para quedar bien. Hay enojo, pero también una precisión de comedia muy obscura que te deja riéndote con culpa.  

Sus influencias no vienen solo del punk: vienen del rap, hip-hop y hasta grime

Si pensabas que esto es “post-punk gritado”, te falta la mitad de la idea: Williamson ha hablado abiertamente de cómo el hip-hop (como Wu-Tang Clan, Raekwon y Ghostface Killah) le abrió la puerta cuando el rock no era suficiente. Ese rap libre, con fraseos sin moldes y la actitud de “te lo digo en la cara” están en todo lo de Sleaford.  

Esto explica por qué su delivery se siente más como rap crudo que como punk tradicional. A eso súmale referencias que ellos mismos han citado (Kool G, Nas) y entiendes por qué pueden sonar como un rant de pub sobre un beat electrónico, sin perder la esencia de la clase trabajadora.

Este “punk-hop” es una rareza que vale la pena descubrir si eres fan del rap o hip-hop, pero quieres algo que no suene prefabricado y predecible.

Sleaford Mods es una dosis de actitud disruptiva con mucha energía en medio de una era aesthetic

Sleaford Mods se volvió un símbolo de la cultura DIY (hazlo tú mismo) en tiempos de industria pulida, en la que una rola de cualquier popstar llega a tener más de 10 y hasta 20 productores. Esto se trata de dos tipos, bases repetitivas pero bien hechas y letras pensadas e incómodas. Que hayan acabado documentados en Invisible Britain (en pleno contexto político de austeridad en UK) no es casualidad, defienden a quienes no tienen voz. 

Cada vez es más raro encontrar un proyecto que le tira a las bases de la sociedad, y Sleaford Mods, con mucha furia, critica el capitalismo y el consumismo, en un mundo lleno de injusticias y carencias. ¿Qué tal una oda satíríca a las envolturas?

Se siente una fuerza sin censura, que denuncia a los políticos y sus decisiones, que en particular, fueron ácidas alrededor del Brexit:

Lo mejor para el final: están de estreno y no parece que pronto vayan a detenerse

Su etapa reciente lo prueba: en enero de 2026 sacaron The Demise of Planet X (sí, siguen sacando material como si el mundo se fuera a acabar mañana), con colaboraciones y un rango sonoro más amplio, sin abandonar la acidez característica.  

Además, su trayectoria con Rough Trade y su acumulación de 8 discos los puso en una posición rara: son suficientemente grandes para colaborar y aparecer en todos lados, pero lo bastante incómodos para seguir siendo “culto”. Y aún no visitan México.

Sleaford Mods es para quien quiere música que no obedezca al algoritmo. Su sonido minimalista te pega, sus letras retratan la realidad, sus influencias del rap explican algo del ácido social, y su legado ya está ahí, para escucharlo.

Entusiasta y nerd musical desde que tengo consciencia. Lector obsesivo y escritor. Ávido de escuchar y presenciar música en vivo. Músico novato a ratos. Egresado de Derecho y (casi) de Letras Inglesas...

Comentarios