Continuamos recordando a los artistas mexicanos que gracias a su legado, han dejado una huella inigualable en nuestra identidad cultural, misma que a lo largo de los años nos ha ido formando y que nos caracteriza a nivel internacional. Hoy en día la monstruosa industria musical parece tener como objetivo dominarnos, haciendo que poco a poco vayamos olvidando cómo nos hemos expresado a lo largo de los años. Esto se puede mediar tan sólo siendo consciente de quiénes fueron los artistas encargados en formarnos, y recordando el sonido de México.

Hay que entender que la música es un lenguaje mucho más complejo de lo que podemos imaginar a primer escucha, a través de las notas podemos conocer aspectos mucho más profundo de una época en concreto como económicos, políticos, sociales y culturales.

La historia nos ayuda a entender nuestro presente y nuestras ambiciones a futuro, conocer nuestra identidad cultural nos recuerda cómo era México hace unos años, qué aspiraban nuestros padres y/o abuelos, qué los conmovía y de qué hablaban.

 

 

Originario de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, Alberto Domínguez Borraz comenzó a componer sus primeras obras entre los ocho y nueve años de edad: “El tecolote” y “Viva la feria”, inspirándose en la vida de los pobladores del lugar donde creció, principalmente en la realización de la feria anual (de ahí el nombre).

Aunque ya había dado sus primeros pasos en el mundo de la música, no fue sino hasta que ingresó al bachillerato, que Alberto descubrió su pasión por este arte y por la arquitectura. Por tal motivo decidió estudiar durante siete años clases de piano con Carlos Huerta en la Escuela Libre de Música, del que se graduó con un gran concierto acompañado de la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Nacional de Música. Recibió gran reconocimiento por parte de la audiencia como pianista y de inmediato comenzó a sacarle provecho al asunto.

Gracias a esto ingresó al Conservatorio Nacional de Música, donde comenzó a tener problemas para dedicarle tiempo al estudio debido a que constantemente tenía que realizar viajes al extranjero para otras presentaciones. Estos viajes lo inspiraron una vez que conoció todos los avances musicales que países como Estados Unidos y Alemania.

Entre tantas piezas que componen su repertorio, “Perfidia” y “Frenesí” han sido las más destacadas. Lograron romper récords de permanencia en varias listas de popularidad de Estados Unidos en los cuarenta. Incluso fueron reversionadas en más de un género por grandes intérpretes como Frank Sinatra, Andrea Bocelli, Plácido Domingo, B.B. King, hasta otros más actuales como Café Tacvba y Luis Miguel. Sin dejar de lado todas las veces que orquestas sinfónicas la han ejecutado, con los arreglos especiales que son añadidos por una mayor variedad instrumental (añadida por Alberto), manteniendo presente su legado hasta la actualidad.

 

 

Rápidamente recibió gran distinción en distintos lugares, yendo desde el apodo de “Hijo Predilecto del Estado de Chiapas”, diplomas por disqueras internacionales y la Secretaría de Turismo. Pero fue Glenn Miller quien decidió llamarlo el “Musicalizador de la Segunda Guerra Mundial”, ya que cuando éste iba a presentar su espectáculo musical en los frentes militares para distraer a los soldados, la pieza más solicitada de “Perfidia”.

Años más tarde una película fue nombrada como esta canción, para la que fue invitado a realizar música al ritmo de una marimba, incursionando por primera vez en el mundo del cine. Otros éxitos son “Mala Noche”, “Dos Almas”, “Humanidad”, “Hijos de Plata”, “Eternamente” y “Di que no es verdad”, que muy probablemente hayan escuchado en la voz de múltiples intérpretes, sin saber que la letra y los arreglos musicales son de su autoría.

Antes de morir el 2 de septiembre de 1975, Alberto Domínguez logró alcanzar el puesto de Vicepresidente de la Sociedad de Autores y Compositores de México, misma de la que también fue un socio fundador.

 

 

Si tienen alguna sugerencia de otro cantante o compositor que pueda formar parte de esta sección, será bienvenida en la sección de comentarios.