Hoy sería el cumpleaños número 71 del gran Syd Barrett, mejor conocido por haber participado en los primeros dos trabajos de Pink Floyd. Él fue el vocalista y guitarrista original de la banda, para luego ceder paso a David Gilmour a causa del abuso de drogas que comenzó a afectar su talento musical.

Barrett era un fiel amante de la dietilamida de ácido lisérgico o LSD, que jugó un papel muy importante en la gestación y desarrollo de la banda. De hecho Barrett prefirió entrarle a la colita de borrego, en vez de a una secta religiosa, lo que lo llevó a su perdición, siendo echado de la agrupación por los problemas que esto ocasionaba en su mente. Celebremos a esta leyenda de la música con algunas de sus canciones junto a Pink Floyd ideales para que Martín nos pague.

Pow R. Toc. H

Probablemente es una de las canciones de Pink Floyd más viajadas de todos los tiempos. Con semejante mezcla de sonidos como pianos, gritos, percusiones y otras cuantas cosas, es imposible no pensar en qué pasó por la mente de los músicos en ese momento. El secreto detrás del nombre de esta canción se lo llevó Syd Barrett a la tumba peeero, algunas teorías dicen que está inspirado en una casa de reposo para soldados en los sesenta, ubicada en la calle Gasthuisstraat número 43. Una casa en donde los soldados podían descansar sin preocuparse por el rango. Se llamaba Talbot y pronto se volvió conocida por estos como Toc H. Algunos piensan que Pow R es una abstracción de Power.

Otra teoría dice que Pink Floyd fue a ver cómo The Beatles grabara parte de su disco Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band a los estudios Abbey Road, y que “Pow R. Toc. H” es similar a “Lovely Rita”.

 

 

Bike

Esta canción es una clara referencia al consumo de LSD (que tristemente encerró a Barrett en otra dimensión) incitando a una chica a subirse a su bicicleta; haciendo alusión a la impresión original de una plantilla de LSD. Un ratón sin hogar, hombres jengibre, y “un mundo” en el que ella puede encajar perfecto, dándonos un paseo por un “cuarto de melodías”: da pie a un instrumental que combina campanas, violines, relojes, gong, entre muchas otras cosas más. Una forma discreta de incitar al consumo de ácido, además de que en cada timbre está empapada de toques psicodélicos.

 

 

See Emily Play

Esta canción únicamente apareció en las versiones japonesas y estadounidenses de The Piper at the Gates of Dawn, justo en la época de los cambios de personalidad de Barrett a causa de las drogas. Por eso la saturación de sonidos experimentales comienza a hacerse notoria, sin abusar de prolongados solos de guitarra, ya que constaba de incluir y cambiar constantemente los sonidos. Hablando de una chica llamada Emily que constantemente intenta algo y cae, que podría interpretarse como una referencia a los alucinógenos creada con una guitarra de juguete. David Gilmour ya comenzaba a clavarse más en la banda.

 

 

Lucifer Sam

Una de las piezas más destacadas de Syd Barrett con Pink Floyd fue parte de su álbum debut, contando la historia de un gato que se la pasa haciendo cosas raras, que “no puede explicar” que en varias interpretaciones todo indica a que se trata de una persona, aunque también puede ser un animal que observa desde el otro lado de la h habitación sin hacer ningún sonido, y esto le ocasionó el mal viaje para poder escribir las letras.