¡¡Qué demonios fue eso!! Electrónica de vanguardia con Aphex Twin en el Ceremonia 2019

Es casi imposible poder describir lo que es una presentación de Aphex Twin. Por primera vez el músico De Limerick, Irlanda, estuvo en nuestro país como uno de los actos principales del festival Ceremonia 2019 y sólo podemos decir que fue algo muy cabrón. Demasiado.

No fue simplemente un set de “música electrónica”. Lo que ayer remató la noche que Massive Attack encumbró en el Ceremonia 2019 fue quizás más cercano a un proyecto audiovisual con el que el público nunca dejó de asombrarse de lo que sucedía, tanto en lo auditivo como en lo visual, con la proyección de espectaculares imágenes en los monitores cuya distribución física asemejaba a un pequeño fuerte de batalla desde el cual Richard David James lanzaba su arsenal.

La presentación abrió con lo que parecía ser “[Tassels]”, composición que durante poco más de 7 minutos jugó con la relación imagen-sonido, la cual nunca se abandonó a la largo de la hora y media que Aphex Twin estuvo en el escenario. Y decimos “parecía”, porque los sonidos rápidamente eran deconstruidos para dar forma a nuevas estructuras auditivas a las que ni siquiera los más férreos fans del autor de Selected Ambient Woks podían asegurar “ésa es tal”…

De lo ambient distorsionado (el cual algunos no aguantaron y dijeron “ya vámonos a casita”), siguió una cama de frenéticos beats que parecían soltados a diestra y siniestra. Pero nada de eso, si algo ha dejado claro Aphex Twin a lo largo de su interesante carrera es que todo lo relacionado con él está “siniestramente” calculado… y así se dejó ver conforme avanzaba la presentación, cuando la gente logró descifrar que todo lo visual iba de la mano de los ritmos soltados velozmente por el músico.

Y si ya de por sí el público estaba completamente envuelto por las sonoridades y el espectáculo visual, más cuando se convirtió en elemento fundamental de las proyecciones. De mitad de show para el final, Richard D. James les dio segundos de “fama” a los asistentes, quienes podían verse aphextwinizados (cubiertos por el emblemático logo del músico) o bien distorsionados… como si se tratara de la representación gráfica del delirio auditivo que se estaba presenciando.

Por ahí se escucharon también “Luke Vibert – Spiral Staircase”, “[Domino]”, “X-Rays” y la finísima “Tha”… eso y un montón de beats y atmósferas con las que parecía que Aphex Twin quería presumir su amplio espectro musical: del techno al drum & bass, pasando por el hip-hop, el industrial y hasta coqueteos con el pop, el cual fue manipulado con irónico placer… tanto como la fila de imágenes (sacados, precisamente, de nuestra cultura pop) con las que cerró la presentación: Carmen Salinas, EPN, Pedrito Sola, Luis El Matador Hernández, El Santo, Vicente Fox, La Familia Burrón… ¡Chabelo!

Aunque por ahí dicen que a Aphex Twin le incomoda el calificativo de “músico de vanguardia”, éste es lo que mejor lo describe. O cómo llamar a un músico que si bien no se aleja de lo que mucha gente espera en un festival (música para bailar), también deambula entre distorsiones y creación de atmósferas por veces meramente ambient, para después brincar al industrial y braindace más duro y aplasta neuronas que se puede escuchar. Un show inquietante, podría decirse. Como la idea de saber que durante éste desapareció una hora y de pronto se estaba cerca de las 4:00 am.