Una buena banda es más que la suma de sus integrantes, aunque hay veces que ellos tienen que buscar otro camino por separado para expresarse sin someter su arte al consenso de los demás. Por tal motivo, Diego Herrera tiene algo que decir con su nuevo álbum solista, Música en silencio, que difícilmente encajaría en un disco de Caifanes.

Música en silencio es un álbum dedicado a mi padre. Él estaba muriendo y ya no podía escuchar bien. Así que le quería transmitir algo, aunque sea a través de la música.” Diego Herrara le dio una media hora a Sopitas.com para platicar sobre su nuevo material, distribuido en México por el sello indie Casete. Quizás mucha gente ubique a Herrera como el tecladista de Caifanes, aunque sus aportaciones a una de las bandas más influyentes de México van más allá de eso. Él también toca la guitarra, percusiones, sax y uno de nuestros instrumentos favoritos, la keytar. Además, su pluma se escucha en temas como “Amanece”, “Nada”, “Detrás de ti” y “Piedra”, entre algunas otras.

Diego Herrera actualmente forma parte de la alineación de Caifanes que a mediados de junio volvió al Palacio de los Deportes para ofrecer un par de conciertos. Al mencionarle que esos conciertos fueron el #71 y el #72 de su gira de reunión, el tecladista suelta una risa pero no se muestra optimista de que logren llegar al mágico número 100.

De hecho, este redactor estuvo presente en uno de los eventos en el Palacio y confesó que su parte favorita fue el intermedio donde modificaron el escenario para convertir el concierto en una sesión íntima. “Queríamos intentar algo nuevo. Yo estaba muy nervioso. Veníamos saliendo de “Nubes” si mal no recuerdo, entonces dejamos a la gente bien prendida. Y de repente iba a salir yo sólo con mi teclado a tocar una rola de mi disco. No sabía como lo iba a tomar la banda. Saúl quería tocar “Quisiera ser alcohol” con una lira y Poncho tocó una rola de su propio disco que yo escribí.”

Pero a final de cuentas fue una apuesta que rindió frutos. La sesión íntima brindó algo de aire fresco para que cada uno de los Caifas brillara por separado. Hasta Sabo Romo se lució en los vocales de “Fin”, una canción de Jaguares. Parecía que los viejos camaradas por fin dejaron claro que las viejas riñas del pasado no dieron el brinco al siglo XXI. Estos días, cada uno de ellos está más enfocado en sus proyectos personales, fuera de la banda que marcó su huella en los 80 y 90.

Música en silencio es un álbum instrumental de música de piano con algunas contribuciones de amigos como Eugenio Toussaint. Herrera nos explica que el proyecto tardó unos tres años en gestarse, pero era algo que tarde o temprano tenía que salir, “este disco lo hice porque quise, porque me gusta. No hay otro motivo. Es algo que tenía dentro de mi y lo tenía que sacar.”

En seguida te ponemos uno de los cortes de este álbum seguido por el resto de la entrevista. Así que “baja el volumen” para que escuches la Música en silencio.

SOPITAS.COM: ¿Qué opinas sobre la nueva escena independiente que hay en México?

DIEGO HERRERA: ¿Quiénes están en esta escena independiente de México? Me hablas de DLD, de…

S: Pues bandas como DLD, Jumbo ya tienen un buen rato. Pero estamos hablando sobre la llamada escena independiente de bandas que han surgido en los últimos cinco años?

DH: ¿Cómo quiénes serían?

S: Por ejemplo, Enjambre o Carla Morrison son los que están arriba. Pero también los que vemos en el Vive Latino en escenarios más pequeños–

DH: Te soy franco, no los conozco. La neta. Conozco algunos de ellos. Carla pues me parece interesante, no me encanta su voz, pero eso es algo muy personal. Pero yo creo que hay buenas propuestas. Hay propuestas de todos los estilos y con el internet, que ha cambiado mucho de las épocas de Caifanes a la actualidad, creo que ayuda y estorba. O sea, ayuda en el estilo de que es más democrático el proceso. Puedes hacer tus demos en este cuarto con una laptop y eso es cosa que en nuestras épocas era un pedo y tenías que pagar 10,000 varos al día para estar grabando ¿me entiendes? Era mucho más complicado. Necesitabas una máquina del tamaño de este mueble. Ahora se pueden hacer muchas cosas y eso está chingón. Pero a la vez también hay un mar de opciones ahí en la red. De repente hay una sobre-oferta que ya no sé ni que escuchar. Encima de que estoy trabajando con los oídos todo el día y llegas en la noche… yo si me canso, cabrón. Estoy en el estudio ocho horas chingándole, en la noche tengo que ser bien selectivo con lo que quiero escuchar porque ya vengo madreado. Pero yo creo que es bien importante que intentes hacer lo que más te guste. Porque yo siento que de repente hay bandas que lo que quieren es pegar. Eso se oye. Se oye en la música, se siente ¿me entiendes? Y no es así la onda para mi gusto. Yo creo que si tu haces algo que venga bien dentro de ti entonces vas a poder tocar a más gente, vas a poder llegar más lejos, o por lo menos vas a poder dormir tranquilo porque lo que hiciste es fiel a lo que tú eres y a lo que representa. Otra de las cosas que ha depurado mucho el star system llamémosle, es eso. Las bandas hacen sus ondas y las suben a la red sin tener que rendirle cuentas a nadie. Así es como está hecho esto [su proyecto solista] y como está hecho Caifanes, de alguna manera. Para mi la presión de hacer esto era decir -pues qué van a pensar que yo era el tecladero de Caifanes y la chingada ¡no! tendría que ser un disco acá como de Bon Jovi- o no sé qué mamada así con un chingo de teclados. Pues no, cabrón, no. No soy eso. Bueno, si soy eso un poco (no Bon Jovi ¿verdad? ni se me antoja) pero soy más esto [señala el nuevo disco]. Eso me pasaba un poco con sacar el disco, con tocar en el Palacio y decir -pues no se qué está esperando la banda, que se eche un pinche solo acá, de Minimoog super perro- pues no. Esto es lo que soy yo y creo que si eres genuino y honesto con lo que estás haciendo, pues la gente lo va a poder ver. Uno no hace cosas para gustarle a todo mundo. Estaría muy cabrón… si lo lograras. Pero creo que pierdes mucho la brújula y siento que hay unas bandas que están buscando eso. Están buscando hacer rolas que peguen, hacer rolas que funcionen…

S: Nada más buscan una conexión rápida con el público en lugar de, como dices, ir con lo que les gusta, con lo que saben hacer–

DH: ¿Pues es que sabes qué? ¡Lo vas a defender! A mi me tocó ver a artistas que no tenían ni idea, porque hay un güey atrás que les dijo, -¿Sabes qué? No, no, que rock n’ roll. Tu estás chingón pa’ser ranchero, cabrón. Véngase pa’cá y la ching…- Y pobre güey con su sombrero de charro y ahí con el mariachi y la chingada pero piensa, -güey, lo que quería era cantar pop- o no sé. Te das cuenta en dos segundos que no es cierto. Entonces te digo como banda nueva o banda que propone buscar algo que a ti te encante. Que tu lo disfrutes tocando porque lo vas defender como pinche perro rabioso ¿me explico? Eso se nota y vas a vivir tranquilo haciendo una cosa genuina. Es mucho más probable que toque a la gente de esa forma que de otras.

S: ¿Con todos los avances tecnológicos, redes sociales o sitios de internet como Sopitas.com todavía aplica la vieja regla que el gusto por la música se transmite de una persona a otra?

DH: Sí y no. Yo me acuerdo de chavo había un lugar que se llamaba Hip 70, estaba en Insurgentes y vendían LPs. En esa época estaba esperando el nuevo de Who, el nuevo de Traffic, el nuevo de Zeppelin, el nuevo de los Beatles–o sea, había como seis o siete [lanzamientos] ¿me entiendes?. Por ahí los Doors, este… pero no creas que había muchos. Salían al mes, sabes qué, en agosto sale el nuevo de Zeppelin y en octubre Black Sabbath y era lo que salía en ese momento. Estabas esperando, además era un pedo la importada para que llegaran a México, salían de Estados Unidos y para que llegaran acá se tardaban no sé cuanto. Y ahorita está cabrón. Hay una oferta bestial. Pero si, yo creo que si. Es un poco más aleatorio porque puedes llegar por muchos lugares a la música. Porque te diga alguien que está chingón el disco, o que le movió y le gustó tal cosa, o porque el sitio web está chido (que por cierto, ahí métanse al de Música en Silencio, está divertido). Yo creo que todas las formas son válidas y eso es una muy importante porque hay tal cantidad de información que no sabes para donde moverte. Ahorita estaba con un chavo cotorreando y me recomendó a un músico que curiosamente traigo yo en mi iPhone y dije -ay güey, ¿por qué me suena este tipo que me estás mencionando?- me pusé a buscarlo y ahí estaba. Es muy loco, la cantidad bestial de cosas que hay que se te olvidan los nombres. Entonces sí creo que sea válido. Me gusta a mi tener un disco en las manos, también. Y es curioso, mucha gente decía no güey, está chido que esté en iTunes, pero yo lo quiero en físico.

S: Todavía ves a gente en tiendas como Mix-Up o en tiendas que venden acetatos en la colonia Roma. Quizás sea la experiencia de tener algo en tus manos, con esa enorme portada que hace más fácil apreciar el arte. O también te entretiene leer las notas en la contraportada… igual y toda esa información la puedes encontrar en Wikipedia. Pero no sé, es un objeto que te atrae.

DH: Si bueno, el álbum era una gloria. Pinche LP doble olía delicioso cuando le quitabas el plástico. Y el arte ENORME, y toda la información. Hay una parte que, bien lo dices tú, tranquilamente vas y buscas en Google el disco y entonces sabrás quién es el productor y todo eso. A mi me caga eso, me caga esa parte de iTunes que no pueda saber quién participó. ¡Ni el productor, no mames! Es una mentada de madres todo eso, para mi gusto. El que trae el booklet virtual o no sé como se llame esa madre, pues ahí más o menos te enteras. Pero si me parece mal pedo, señor Jobs que en paz descanse, que no sepas ni quién lo produjo. Podrían poner en dos rengloncitos en la contraportada: Tal güey tocó, tal güey cantó, tal güey lo produjo. Punto. Ya deja tu que si el estudio y la madre y el ingeniero, ¿pero el productor? Si me caga eso, que no pueda estar ahí. No sé. Te digo, hay una parte que desconfío. Si, ya sé que el Apple Store me tiene registrado y lo compré y lo pagué y no hay pedo si se me desconfigura… Pero esta parte de tenerlo físicamente aunque sea en CD me parece importante.

S: La gente también se veía que estaba más involucrada porque, aunque sea, se paraba a mover la aguja cuando se acababa el disco y le tenía que dar la vuelta–

DH: Claro, claro, había todo un rollo ahí. Y escuchabas los discos de pies a cabeza. Por lo menos un lado. Inclusive con los CDs ¿no? Ya después entraron estas madres que tenían varios reproductores de CDs que le shuffleaban ahí. Pero los discos se hacían de otra manera. Los discos se hacían pensados como un concepto. Ahora, no sé si es casualidad o qué, pero de repente topas una buena rola y puta, hay otras cinco en el disco que dices no manches, la neta. ¡O seis! Entonces, el hecho de que puedas comprarte una rola nada más, digo eso me parece que tiene sus pros y sus contras, pero está chido. Porque a veces lo que te gusta es una rola y bueno, lo veo en generaciones abajo de mí, que dicen que esa es la onda. Qué disco ni qué la chingada. Por esa madre no van a Mix-Up, se asoman porque está el X-box y pueden jugar gratis. Y se van reduciendo cada vez más los espacios de venta de CDs. Pero sí soy más como de la vieja escuela de tener tu disco. Éste [Música en Silencio] de alguna manera yo lo hice pensando en eso, pensando en rolas sueltas, pero pensando también en que pudiera correr de pies a cabeza y te creara un cierto estado de ánimo. Nunca perdí de vista eso y creo que se logró bien. Sí te pone en un cierto mood. Si te lo echas de pies a cabeza te lleva a un cierto lugar que era lo que yo estaba buscando.

diegoherrera

S: ¿Después de tantos años en la industria, hay que algo que todavía te sorprenda?

DH: [Pausa] Si. Si, por supuesto. Cuando la gente toca con el corazón. Hace poco estuve en España. Me topé a un güey tocando la gaita, con su sombrero, que se me salían las lágrimas. No sé qué pedo. No sé, pero estaba yo llorando con ese güey. Tenía a otro tipo tocando la tarola y este chavo tocando la gaita. ‘Uta. Yo prefiero mil veces eso, alguien que esté disfrutando, puede ser con cinco personas de audiencia o en el estadio de los Yankees. O sea, es como cuando viene del corazón se me hace bien, bien fuerte. Y hay muchas cosas pues… como todo. De repente hay un güey que está sacando la chamba, esta tocando ahí y qué hueva. Cobra y vámonos. Si, por supuesto, hay muchas cosas que pueden sorprender, sobre todo, cuando el músico entra en un estado que te metes en su cabeza. Un poco pasa eso con Caifanes, fíjate. A veces, abajo del escenario no nos entendemos tanto ni somos los grandes carnales ni nada. Pero en el momento que pisamos esa lugar, puta, se mueve la energía hacia otro lado. Entonces, ese tipo de cosas me sorprenden, y no necesariamente en grandes estadios sino en lugares chiquitos. La música tiene esa gran virtud y es que puede llegarte al corazón en dos segundos sin pensarlo porque no puedes analizarlo. Es así como que ¡PUM! te acuerdas de la rola que tenías con tu chava y no manches, tiembla todo el cuerpo y se te aflojan las patitas. Es muy cabrón eso de la música, muy fuerte. Y sí me sorprende mucho. Hay mucha gente que hace música desde ese lugar, sobre todo. No tanto el virtuosismo ni las grandes notas… ni aunque esté desafinado, no hay pedo, pero están con los huevos ahí puestos. Eso sí. Tampoco soy un güey que vaya a muchísimas tocadas, no. Ya ando medio curtidón en ese sentido pero si me he topado–fíjate, en SXSW por ejemplo, es curioso que había mil bandas o no sé cuántas bandas van ahí, entonces vas y empiezas a dar tu tour y las bandas pues son lo mismo, son dos Marshalls, una bataca, dos liras o una lira, un bajo y un güey que canta. Y ahí es impresionante porque estás viendo exactamente lo mismo. En una noche ves a siete de esos. Pues ahí estás viendo al güey que se está rompiendo la madre, le está echando todos los huevos, que está con el corazón en la mano y los güeyes pues que están ahí ¿no? O la banda que realmente se integra como banda y tiene una energía bien cabrona hacia afuera. Entonces es bien chido porque son las mismas condiciones con diferentes músicos, unos ingleses, otros australianos, otros gabachos, y dices estos güeyes, ‘uta le rajan duro. Eso me gusta.

S: ¿Si no fueras músico te verías haciendo otra cosa?

DH: Pues he estudiado chamanismo muchos años, entonces por ahí podría ser una parte interesante. Y lo he logrado, de alguna manera, compenetrar con la música. Mi primer proyecto -ya éste es el segundo- fue un viaje chamánico para encontrar tu animal de poder. Es un viaje guiado con música. Probablemente por ese lado, pero me siento muy afortunado y muy agradecido de que desde muy chavo sabía yo que por acá venía el pedo, por la música. Ha sido un gran regalo. De repente veo gente que no sabe qué hacer, medio le gusta, pero no le gusta, y quisiera hacer esto y que lo otro. Pues qué afortunado que desde muy chavo supe que mi pedo era la música y que se lo he podido transmitir a mis hijos ¡sin quererlo! Porque si les impones las clases de piano de la señora Rodríguez, ya sabrás, un reglazo en la mano y que la chingada y vale madres. Le digo a mi hijo, pues que tenemos que ir a la escuela y tiene diez minutos, entonces agarra la lira y se pone a tocar. Ya se convirtió en una compañera para él y para mi hija. Eso está poca madre.

Baja el volumen: Entrevistas con artistas publicadas antes de cerrar la semana laboral.
Por:@S-G

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Fundé Sopitas como hobby y terminó siendo el trabajo de mis sueños. Emprendedor, amante de la música, los deportes, la comida y tecnología. También comparto rolas, noticias y chisma en programas... More by Francisco Alanís

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