Lo que necesitas saber:
La nueva película/concierto de Billie Eilish ya está en cines de México... y aquí te dejamos la reseña.
Pues sí, ya vimos Hit Me Hard and Soft Tour 3D, la nueva película-concierto de Billie Eilish. Y aquí, abrimos una pregunta… ¿qué buscas ver en este tipo de cintas más allá del show?
¿Solo quieres cantar las canciones y disfrutar el espectáculo en vivo? Si es así, es super válido porque la música ––con el nombre de su más reciente disco en el título de la peli–– es lo que nos trae hasta aquí al final de cuentas.
Después de la música, quizá uno espera algunas declaraciones del artista en backstage, en su día a día, o antes y después del concierto. Siempre es interesante ver al talento fuera del escenario.
Bueno, pues todo eso lo tiene la película de Billie Eilish, co-dirigida por James Cameron ni más ni menos. Y en ese sentido, debemos decirlo: es una cinta que cumple muchísimo siendo deslumbrante y emotiva desde los aspectos técnicos hasta los temas más personales.
Pero hay un detalle que nos pareció curioso más allá de lo que implica escuchar a Billie cantar, disfrutar o hasta sufrir un poco las giras: el papel que le da a los fans en una muy buena parte.
Billie Eilish y la importancia de los fans en su película
Hit Me Hard and Soft Tour 3D, de entrada, no trata de vanagloriar a Billie Eilish como una megaestrella pop, y tampoco busca reforzar su estatus como figura de la industria musical.
La narrativa de la película jamás busca restregarte el estatus de icono masivo de la cantante… y dudamos que a ella misma le interesen ese tipo de situaciones (aunque debe saber bien quién es y cómo lo ha logrado).
Lo que hace genial la película de Billie Eilish entre diversos temas, es que remarca la importancia de los fans para una artista que habla abiertamente de lo cansada que puede sentirse cuando está de gira, pero al mismo tiempo es feliz dedicándose a la música y entregándose al público.
“Siempre que estoy fastidiada sin ganas de hacer un concierto, recuerdo a ese fan que está en la última fila, hasta arriba, y que compró su boleto…”, dice la intérprete de “Chihiro”.
Y la propia artista remata esa declaración con un mensaje claro: sabe que no puede fallarle a sus fans porque es consciente de que la gente ha hecho un esfuerzo para verla como sea.
La salud mental: Un tema de urgencia para las nuevas generaciones
Parece que el propio James Cameron entendió la visión de Billie Eilish sobre darle a los fans la importancia que se merecen.
Así, llega un punto en que el director decide darle foco a los fans; que sean ellos quienes definan la importancia de Billie Eilish para una generación.
Y entre diversas declaraciones de fans, resalta una que vale la pena rescatar: “ella me enseñó que mi salud mental puede y debe estar bien”.
Esta declaración es importante porque es una prueba más de cómo la salud mental se ha convertido en un tópico cada vez más usual del que se debe hablar en la música, sin tapujos.
Y no es que no se haya tocado antes… pero hoy más que nunca, los estigmas sobre ello se disipan. Es parte de lo que buscan las nuevas generaciones de artistas y audiencias.
La propia Billie Eilish lo dice en cierta parte de la película: “Quiero ser la artista de la que yo hubiera sido fan”, una frase que resume la idea detrás de Hit Me Hard and Soft Tour 3D más allá de una película de concierto.
De lo emotivo al dolor físico
La película de Billie Eilish también es muy ágil para hablar de otras cosas sin clavarse demasiado. Y son detalles que van desde cosas fuera del escenario, a otras que nos hacen entender sus motivaciones como artista.
Una de ellas es la explicación sobre por qué a lo largo de su carrera ha decidido no incluir bailarines, grandes coreografías o una producción mucho más rimbombante.
Ahí, Billie Eilish resalta dos cosas… por un lado, la influencia de artistas de rap, y por otra parte, el hecho de ser solo ella y sus músicos hace que el nivel de conexión con el fan sea más íntimo.
Y eso, genera una cercanía con ella que se siente muy cotidiana, tanto como la parte donde ella dice que, en realidad, no tiene maquillistas ni stylist que le digan qué vestir o usar para sus conciertos.
También rescatamos el vistazo a la Billie más vulnerable. Aunque es muy breve, la vemos lidiar con dolencias físicas mientras toma fisioterapia para prepararse lo mejor posible, esto además de su confesión de lo cansada que a veces se siente cuando hace tours tan extensos.
Un ‘pero’ que no quita valor a la película de Billie Eilish
Si tuviéramos que ponerle un ‘pero’ a la película de Billie Eilish, quizá sea que esos vistazos de vulnerabilidad son muy breves.
Hubiera sido bastante bueno profundizar un poco más en ese tipo de situaciones; de mostrar un poco más de ese lado crudo de las giras del que pocos (o casi nadie) habla.
Pero en términos generales, no es un aspecto que le reste valor significativamente a la experiencia de la película.
Porque sí, la película muestra aspectos técnicos impresionantes de la gira, el emotivo vínculo de Billie Eilish con su hermano Finneas, y el dolor, el esfuerzo físico y la preparación que conlleva una gira de esa magnitud, entre otras cosas.
Pero más allá de eso, esta es una película que muestra ese lado profundo que el artista ve en sus fans y su importancia… un aspecto que muchas veces, otros talentos solo tocan en lo superficial.
