¡Hoy es un día bastante especial, porque estamos celebrando el vigésimo aniversario del disco homónimo de Blur! (¿qué? ¿ya tan rápido?).

A finales de los 90 la batalla de bandas de britpop había llegado a su punto máximo, con una lucha de poderes entre Blur y Oasis –que continua hasta la actualidad gracias a sus fans– en un gran intento por colocarse una corona a la banda más popular del momento. Esto generó que Damon Albarn intentara buscar inspiración en otros lugares, para así poder evolucionar su sonido y evitar el estancamiento, en una movida bastante ambiciosa.

Bajo la influencia de problemas de drogas, alcoholismo (que casi causan una separación de la banda en el 96), y un intento por generar una imagen como banda; la cultura americana y música underground –cortesía de Graham Coxon–, fueron un factor de suma importancia para la creación de este disco que salió a la luz el lunes 10 de febrero de 1997.

Blur

Una amarillenta portada borrosa, en la que podemos apreciar a una persona empujando una camilla de hospital, nos da la bienvenida a este arriesgado trabajo experimental, basado en proyectos de indie rock americano como Pavement, que de hecho juega un papel muy importante en la influencia de dicho material.

“Beetlebum” fue el primer single publicado, y también es la canción con la que inicia el álbum. Mostrándonos a un Blur renovado, la crítica inglesa no dio el recibimiento esperado a esta canción que no duró tanto tiempo en las listas de popularidad como se estimaba. Parte del problema se debe a los fans aferrados a su antiguo sonido, tachándolos de vendidos. La influencia de The Beatles (“All Together Now”) está presente en esta pieza, que sigue conservando fragmentos de la esencia británica que los llevó a la fama pero con ese extra adicional.

 

 

No por nada hasta Noel Gallagher ha admitido que es su canción preferida de la banda (y eso que los odiaba a muerte).

Aunque las cosas cambiaron con la llegada de “Song 2”, uno de sus temas más populares que a pesar de ser breve captura una esencia fresca y más rockera, dejando atrás el pop. Casualmente la obsesión por el número 2 está presente en los dos minutos con dos segundos que dura la canción. El segundo sencillo promocional fue grabado con dos baterías al mismo tiempo: una cortesía de Dave Rowntree y la otra ejecutada por Graham Coxon.

Tras regalarnos uno de los grandes himnos de la historia de su carrera, Estados Unidos recibió con los brazos abiertos a esta mezcla del estilo forjado en su país, con el britpop que reinó el estilo musical de aquel entonces. Por primera vez la banda dejó de preocuparse por seguir cierta línea en cada tema y se pusieron a tocar hasta conseguir el sonido deseado, pasando un buen rato entre amigos.

 

 

Las poderosas distorsiones en las guitarras que azotan en distintos temas, ligeros toques psicodélicos que acompañan a las diversas metáforas que logran esconder referencias a drogas, asesinatos, problemas mentales y de vez en cuando un par de menciones a Estados Unidos. Blur logró crear un trabajo que rompe por completo la línea de aquello que los llevó a la fama, pero esto les costó un par de antecedentes caóticos en su carrera como banda.

Después de esto ocurrió la “muerte” del movimiento britpop, trayendo consigo grandes cambios en el estilo de la banda como ese proyecto demasiado experimental que convergió en 13, cambiando por completo al Blur que conocíamos (pero eso es una historia muy aparte).

Si aún no han tenido la oportunidad de escuchar en su totalidad este trabajo, o quieren un buen soundtrack para su tarde de viernes, aquí les dejamos el disco homónimo de Blur. ¡Felices 20 años!