Es bien sabido que los conciertos de Cage The Elephant son explosivos, la actitud de la banda en el escenario es otra a cuando simplemente están en el estudio. El claro ejemplo de esto fue el show que dieron en 2017 como parte del Corona Capital, que sin duda fue una de las presentaciones más recordadas de esa edición. Eso solo fue una probadita de lo que viviríamos casi dos años después, cuando los de Bowling Green, Kentucky regresarían para demostrarnos que el rock no está muerto.

Tras años de pedirlos y gracias a que se anunció su participación en el festival Live Out, la banda se animó a armar un side show en el Pepsi Center WTC de la CDMX. Ya era justo y necesario poder disfrutar de un concierto de ellos solitos, aunque no lo hacían como tal ya que traían invitados muy especiales, ni más ni menos que Spoon (con quienes han estado toureando este año junto a Beck), así que la velada prometía para que estuviera llena de puros guitarrazos densos y así fue.

Foto: Stephania Carmona

En punto de las 8 de la noche, Spoon se subió al escenario para arrancar una noche de locos. Britt Daniel y compañía hicieron un recorrido por sus más grandes hits, aprovechando el lanzamiento de su disco recopilatorio, Everything Hits At Once: The Best Of Spoon. Desde el primer acorde de los de Austin, Texas sabíamos a donde iría todo, a un enorme intercambio de riffs distorsionados.

“Do You”, “Rent I Pay”, “I Turn My Camera On” y “Don’ You Evah” fueron solo algunos hitazos que la banda tocó, mientras daban todo ante el público mexaPor ahí entre toda la gente hubo uno que otro que dijo que Cage debería abrirle a Spoon, sea lo que sea, tenerlos juntos en un solo concierto es dinamita pura y un completo agasajo.

Foto: Stephania Carmona

Solo un par de plataformas, donde iban a estar los músicos y unas escaleras fueron suficientes para el espectáculo que estábamos por vivir. Tras esperar casi media hora, las luces se apagaron y poco a poco los miembros de la banda fueron saliendo al escenario aunque el grito ensordecedor se escucho cuando Matt Shultz salió a saludar a todos.

Sin tiempo que perder, Cage The Elephant se arrancó con “Broken Boy” y de ahí todo fue una enorme fiesta. El público solo estaba esperando que sonara la primera nota para brincar y hacer que aparecieran las ya conocidas ‘chelas voladoras’. “Cry Baby” continuó con este frenesí mientras los hermanos Shultz se volvían locos, Matt moviéndose de lado a lado y Brad aventándose hacia la gente con todo y guitarra. Punto para él porque no se le fue ni una sola nota.

Foto: Stephania Carmona

Es increíble la energía que transmite Cage The Elephant en el escenario, sobre todo Matt, quien va y viene, brinca, se para de cabeza y sigue cantando, como si se tratara de una fusión moderna entre Mick Jagger e Iggy Pop. Algo que  llama la atención es que además de hacer todo eso, el vocalista lleva encima miles de cosas, desde máscaras de plástico y látex hasta quimonos gorras y sombreros.

Nadie entiende por qué lo hace, aunque en entrevista exclusiva para nosotros nos dijo que  actuando de esa manera quería representar las diferentes facetas de una sola persona, que va desde la enorme felicidad hasta la locura y la depresión. Impacta ver como juega con todos esos elementos que después de todo terminan siendo parte del concierto. Todo un showman de esos pocos que quedan.

Foto: Stephania Carmona

“Spiderhead” fue una de las rolas con las que el público más brincó y bailó, que qué bárbaros, en ningún momento dejaron de hacerlo en todo el concierto. “Too Late To Say Goodbye” y “Cold Cold Cold” solo sirvieron para que todo el mundo se quebrara la garganta, cantando a todo pulmón esas canciones de despecho duras que tiene la banda en su arsenal.

Después vendría el combo de rolas de Social Cues, representado por “Ready To Let Go”, “Tokyo Smoke” y la canción que le da nombre al disco, mientras la locura se mantenían constante en el Pepsi Center WTC. Tras acribillarnos con puros riffs llenos de fuzz, llegaría el momento de la calma con “Trouble” y “Skin and Bones”, que duraría solo algunos minutos.

Foto: Stephania Carmona

“Ain’t No Rest for the Wicked”, “It’s Just Forever” (la rola que cantan junto a Alisson Mosshart de The Kills) y “Telescope” nos regresaron a la naturaleza del show, canciones duras y coros pegajosos de estadio. El ritmo cambió rápidamente cuando llegó el momento de escuchar “Come A Little Closer”, fue justo ahí donde se sintió esa conexión inexplicable pero tangible entre el público y Cage The Elephant, de verdad, para entenderlo tienen que vivirlo.

El final se acercaba y “Shake Down” lo anunciaba, sacudiendo por última vez al Pepsi Center, mientras que “Cigarette Daydreams” sonaba para todos aquellos nostálgicos que querían recordar los primeros años de la banda y, sobre todo, la caótica adolescencia llena de sueños.

Fue hasta “Teeth” que regresó la locura total, con toda la banda entregándose al público mexicano. Fue tanta la emoción de Cage The Elephant que, Brad acabó golpeando brutalmente su guitarra contra el suelo y rompiéndola en mil pedazos mientras Matt hacía crowdsurfing en medio del Pepsi Center WTC. Ese parecía ser el desenlace perfecto para un concierto totalmente rockero. De repente, la banda se despidió del escenario pero se les estaba olvidando alguien, dejaron al vocalista entre todo el público.

Ya estaban encendidas las luces y habían puesto “We Are The Champions” de fondo para que la gente fuera desalojando el lugar cuando por fin Matt regresó al escenario. En medio de una confusión, el cantante tomó el micrófono para decir que esto no era el final. Le pusieron un banco, le dieron una guitarra y de inmediato le dedicó unas sentidas palabras al público mexicano: “Me gusta estar aquí con ustedes porque son muy humildes. A donde quiera que voy siempre dicen ‘Matt está loco, ¿por qué se viste así y actúa de esa manera?’, pero afortunadamente en México no, solo disfrutan de lo que hago en el escenario y eso me encanta. Muchas gracias”.

Foto: Stephania Carmona

 

De inmediato junto a Mathan, la voz de la banda empezó a tocar “Love’s The Only Way”, convirtiendo el potente set de Cage The Elephant en un íntimo show acústico, donde solamente lo acompañaba un piano y una steel guitar mientras Matt daba algunos acordes y hacía sus característicos movimientos en el escenario. Ahora sí había terminado todo y qué mejor manera de hacerlo que con “Goodbye”, la canción que le da sentido a su último disco y que Shultz junto a los demás integrantes compuso para despedir a aquellos amigos y amores que se les fueron sin avisar.

Fueron 21 canciones las que tocaron los de Kentucky que para nada se sintieron, por ahí un par de atascados pidieron más rolas pero como saben, nunca se le da gusto a nadie completamente. El regreso de Cage The Elephant a la CDMX fue poderoso, espectacular y ponchado, era uno de esos conciertos que necesitábamos por acá, la vibra de la gente y la inmediata conexión que hubo entre la banda y su público son cosas que muy pocas veces se pueden sentir.

Foto: Stephania Carmona

Matt Shultz y compañía nos demostraron que, aunque la gran mayoría piense que el rock está en crisis, ellos se niegan a dejarlo morir mientras se suban al escenario y hagan lo que mejor saben hacer, tocar en vivo para todos aquellos que siempre los han apoyado. Fue el show que necesitábamos para recargar pilas y recordar por qué nos encantan los guitarrazos.

Setlist

“Broken Boy”
“Cry Baby”
“Spiderhead”
“Too Late to Say Goodbye”
“Cold Cold Cold”
“Ready to Let Go”
“Social Cues”
“Tokyo Smoke”
“Mess Around”
“Trouble”
“Skin and Bones”
“Ain’t No Rest for the Wicked”
“It’s Just Forever”
“Telescope”
“House of Glass”
“Come a Little Closer”
“Shake Me Down”
“Cigarette Daydreams”
“Teeth”
“Love’s the Only Way”
“Goodbye”