Tuvieron que pasar 20 ediciones para que el sueño de varios se hiciera realidad: ver a Carlos Santana en un Vive Latino. Pero la espera valió la pena y quizás lo que se vivió ayer se parece bastante a lo que en sus cabezas imaginaron varios de los fans.

Por cerca de una hora, el Vive Latino se convirtió en Woodstock, cuando el nacido en Autlán, Jalisco, salió en punto de las 23:15 horas, para evocar lo que hizo aquel 16 de agosto del 69 en el legendario festival.

Foto: Alan Cortés

 “Tsssss, dónde está el lodo pa’ revolcarme”, decía la gente hipnotizada por la perfecta combinación de ritmos africanos y rock, algo que Santana patentó (unos “dicen” que no de su creación… pero bueno, eso es otro asunto). Y cómo no sentirse en los sesentas si el ambiente ya estaba: minutos antes de salir a escena, en las pantallas corrieron imágenes de posters de conciertos de Jefferson Airplane, The Grateful Dead, Joan Baez, Bob Dylan, Pink Floyd y Jimi Hendrix… y una vez que estuvo sobre el escenario, inició el video de su presentación en Woodstock. Pura psicodelia.

Foto: Alan Cortés

Sin mucho preámbulo, cuando llegó el momento, Santana apareció para comenzar a mostrar su virtuosismo sobre los ritmos de las percusiones, tal como lo hizo en Woodstock.  Y sí, inmediatamente sonó “Jin-go-lo-ba”, “Black Magic Woman”, “Evil Ways” y “Oye cómo va”.

Una presentación directa, en la que no se perdió el tiempo. Sin nada de discursos y en la que Santana por momentos cedió el protagonismo a quienes lo acompañaban, principalmente a su esposa, la baterista Cindy Blackman, a la que dejó sola en escena, mientras el resto de la banda descansó de la intensa primera parte del show.

Y bueno… si por un rato el virtuoso guitarrista transportó al respetable a Woodstock, también lo llevó a los Premios Grammy Latino, cuando sonó “María María” y “Corazón Espinado”… pero bueno, si una noche antes todos andaban brinque y brinque con Intocable, nada de panchos le pusieron a la canción que Santana popularizó al lado de Maná.

Foto: Alan Cortés

Aunque este Vive Latino se caracterizó porque las bandas tuvieron a invitados sorpresa, Santana prescindió de ellos. Bueno por un lado, porque ni hizo falta: su sola presencia con la guitarra fue suficiente para reventar los oídos y las emociones del público… pero malo por el otro: no pocos esperaban la reunión con Javier Bátiz, quien minutos antes se presentó a escasos metros. Ese duelo de riffs hubiera estado de época.

Los minutos pasaron demasiado rápido y Carlos Santana se despidió con una más del álbum que lo hizo alcanzar los cuernos de la luna (como si antes no lo hubiera hecho). Del Supernatural, “Smooth”, para después decir adiós con “Love, Peace and Hapinness”.

Foto: Alan Cortés

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Hola, soy Álvaro. Estoy en sopitas.com desde hace algunos años. Todo ha sido diversión, incluso las críticas de los lectores. La mejor de todas: "Álvaro Cortés, córtate las manos".

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