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La nueva etapa del indie rock en la evolución de Circa Waves

Texto: Aarón Cortés

Al igual que la mayoría de las bandas de indie rock británicas, Circa Waves comenzó su carrera derrochando juventud en escenarios pequeños mientras utilizaban jeans gastados, playeras de rayas, Converse, chamarras de piel y ese clásico look de músico alternativo que parece casi obligatorio en el género. Fue así como presentaron su debut, Young Chasers, cargado de una vibra playera fresca, canciones sobre tener veintitantos, secuelas de la adolescencia y rupturas amorosas desde diferentes puntos de vista.

Siendo sinceros, probablemente Kieran Shudall, Joe Falconer, Sam Rourke y Colin Jones (quien llegó para reemplazar a Sian Plummer y sólo poseía créditos en la batería de “T-Shirt Weather”) no aportaron nada que no hubiéramos visto en más de una ocasión. Sin embargo, gracias a su personalidad, supieron engancharnos ansiosos por una segunda parte que se anunciaba a través de sencillos más salvajes (“101”), y un instrumental mucho más pesado durante sus conciertos.

Different Creatures es un trabajo que desde un principio parecía un concepto arriesgado en la mente de Kieran Shudall, pues la idea de soltar estruendosos guitarrazos llenos de furia y distorsiones los llevarían por un terreno inexplorado, al que aún no estaban seguros de ingresar. Empero, la escena del indie rock ha cambiado tanto durante los últimos años que era necesario buscar una nueva estrategia para no quedar en el olvido: siguiendo el ejemplo de grupos como Catfish and the Bottlemen, presentaron un sutil estilo de punk rock mezclado con sus raíces, las cuales definieron el sonido de una nueva generación de bandas hambrientas por encabezar los carteles de festivales.

 

 

“Wake Up” es la chispa encargada de iniciar el álbum y fue presentada como el primer sencillo en 2016. Esta vez, a diferencia de esos dulces acordes y coros pegajosos a los que nos tenían acostumbrados, Circa Waves amenaza con desatar el caos. Es su intento por demostrarnos que saben lo que quieren, acompañados de una persistente línea de bajo y potentes percusiones. Dicha fórmula se repite en “Fire That Burns”, una historia amorosa que nos muestra el lado oscuro de la pasión y qué tan lejos podemos llegar con tal de complacer a otra persona, sin dañarnos a nosotros mismos en el intento.

Finalmente tenemos “Goodbye” como el cierre de esta trilogía cargada de ira, cuyo riff principal salió como un accidente tras una noche de borrachera e insomnio, para pedirle a esa persona que tome lo que quiera y salga de tu vida de una buena vez por todas. Claro que a pesar de continuar con la temática de desamor, las letras están mucho más elaboradas y escondidas entre extrañas metáforas que aplican en diferentes ocasiones.

 

 

Algunas piezas conservan su esencia tradicional, con cambios menores que sirven para recordarnos la nueva faceta. Tal es el caso de “Crying Shame”, “Without You” y “A Night On The Broken Tiles”, tracks con ligeros toques de ambición y más energía, disfrazados en alucinantes arreglos con las cuerdas. Al mismo tiempo tenemos otras canciones como “Out On My Own” que a pesar de que dura un poco más de la cuenta con un extenso instrumental, presume una balada rockera acompañada de violines mucho más elaborada que la simple guitarra acústica de acompañamiento en la melancolía. La sorpresa es que también tenemos la primera canción romántica, sin contar el cover a “Be My Baby” de The Ronettes, con “Love’s Run Out”. Shudall se la dedicó a su novia Heather como un recordatorio de qué tan importante es ella en su vida (no por nada ha aparecido en los agradecimientos de ambos discos).

“Stuck” es de gran utilidad al momento de liberar esa frustración provocada al sentirte atrapado en la rutina. En ésta podemos apreciar esos breaks diseñados especialmente para interactuar con los fans en los conciertos, e incitar a que estos acompañen con las palmas antes del gran estallido instrumental que nos regresa al hilo de la canción. Una jugada bastante astuta que han implementado algunos artistas en sus recientes materiales.

El nombre del álbum viene de una canción homónima (“Different Creatures”), inspirada en los recientes acontecimientos de Siria y la crisis de refugiados, dónde la banda se atreve a hablar de temas que la gente ignora normalmente para no decir cosas incorrectas, sobre todo en asuntos políticos. Sin embargo, el hecho de no estar enterado de todo, no quiere decir que no les importe la situación que viven las personas; por eso nos ponen a pensar cómo sería nuestra vida si fuésemos criaturas diferentes.

 

 

Con Different Creatures, Circa Waves logró librarse de esa etiqueta que los encasillaba en un proyecto que intentaba sonar a The Strokes, The Kooks, Arctic Monkeys o cualquier banda con la misma importancia. Ahora definieron su propio estilo, mientras se adentran en la lucha por ganar un buen lugar en la industria musical. Esos chicos inocentes de Liverpool se han convertido en nuevas personas ambiciosas con hambre de llegar lejos. Aún falta mucho por delante antes de su siguiente jugada, por lo que tendremos mucho tiempo para digerir este material.

 

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