A finales de 2017 y durante todo 2018, hubo una constante en los discursos públicos: la igualdad de género entre hombres y mujeres, el reconocimiento de las enfermedades mentales y adicciones como un problema general y real, y la inclusión de las minorías en todas las industrias, sobre todo en la música y el entretenimiento. Este último incluye no sólo a la comunidad LGBT, la más conocida por luchar por sus derechos, sino también a las personas que sufren de alguna discapacidad ya sea física o mental.

Por ejemplo, el caso de Joaquin Phoenix y su trabajo en Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot de Gus Van Sant donde da vida al caricaturista cuadripléjico, John Callahan. Varios grupos de apoyo a personas con alguna discapacidad motriz, cuestionaron la presencia de Phoenix en lugar de un actor con una verdadera discapacidad motriz. Con esto, señalaron la poca inclusión de este grupo en Hollywood.

Y es una realidad. La industria del cine y la televisión pocas veces ha incluido en sus filas a personas con alguna discapacidad real; sin embargo, esto tampoco quiere decir que sólo un actor discapacitado debe interpretar a un personaje discapacitado. Lo mismo sucede con la diversidad sexual: un actor heterosexual puede dar vida a un personaje homosexual aunque, también debería existir la posibilidad de una mayor inclusión para cualquier minoría.

Es un tema complicado que expone la vulnerabilidad del discurso político y muchas realidades que si bien se habla de ellas, todavía no llegan a la acción. Y ahora, una tema muy similar ha ocurrido pero con Beyoncé y su productora Parkwood Entertainment. Resulta que una mujer ciega de Nueva York llamada Mary Conner, demandó a la cantante porque su sitio web oficial, no incluye herramientas para ciegos o débiles visuales. Es decir, esta mujer señala en su demanda que para acceder al sitio (beyonce.com), necesita ayuda de una persona que sí puede ver.

El hecho de que no pueda acceder por sí misma a la página, viola el Acta de Americanos con Discapacidades al negar a los usuarios con problemas visuales un acceso igualitario a los productos y servicios que ofrece el sitio web. De acuerdo con The Hollywood Reporter, en la demanda, Conner habla por ella y millones de personas con su mismo problema que siguen los pasos de Beyoncé.

“La única forma de entretenimiento que de verdad no distingue entre los débiles visuales y las personas que sí ven, es la música”, escribió el abogado Dan Shaked según el mismo medio. “Sin embargo, cuando entró al sitio oficial de beyonce.com, encontró múltiples obstáculos que limitaron su acceso a los buenos servicios que el sitio web ofrece”.

Quizá parezca exagerado, pero no lo es. Conner exige que el sitio, tanto en el texto como en las imágenes, sea descrito de forma auditiva. Así, si una persona con debilidad visual quiere comprar uno de sus productos (el cual aparece en imagen), este sea descrito con sonido. Junto con estas peticiones, las cuales tienen sentido, también exige que se compensen los daños causados a ella y cualquier otro débil visual que haya sufrido de discriminación por falta de herramientas para su experiencia navegando en el sitio de Beyoncé.