Antes de llegar al tercer piso, el empático tono de Ed Sheeran cuando compone sobre su fe en el amor, el desagrado de ir a clubes nocturnos, y su inconfundible timbre, lo ha llevado a un éxito constatable en 162 millones de ventas, números uno en dieciocho países y una gira reciente que le dejó una tajada de 340 millones de dólares. Ahí nomás. 



En un nivel más apreciable, todos hemos presenciado el éxito de Teddy en fechas agotadas cada vez que viene, bailes de recién casados con sus icónicas canciones y por lo menos un tema en cualquier playlist que tenga el nombre “hit” en su título.

Como solista encumbrado, pareciera innecesario que Sheeran le marque a alguna otra voz o músico para colaborar. Sin embargo, por pura curiosidad musical y la magnitud enorme en cualquier proyecto que inicia, el inglés pelirrojo de 28 años reconoció que después de su EP Collaborations 5, se quedó con la idea de hacer otro disco de duetos, que finalmente lanzó. 



En su LP más extenso hay quince canciones en un espectro diverso de géneros: rap, hip hop, R&B, y mucho pop, acústico, electrónico (y hasta rock ‘pesado’). Dentro de las colaboraciones idóneas están Khalid, Justin Bieber y Bruno Mars; pero también hay algunas intrigantes como las apariciones de Stormzy, Travis Scott, Eminem con 50 Cent y Skrillex.

Lo más identificable de Sheeran está plasmado en canciones diseñadas para empatizar con los sentimentales sinceros que prefieren estar con su pareja y no en una fiesta masiva, moldeado en “I Don’t Care” con Justin Bieber. Fórmulas similares y refrescadas en otros géneros funcionan en “Put It All on Me”, con Ella Mai, y “I Don’t Want you Money”, con H.E.R.

Es evidente que el tour más extenso que Teddy ha tenido influyó fuertemente en sus letras, ya que los viajes lo alejaron de Londres (reflexión de “Take Me Back to London” con su amigo Stormzy) y de su ahora esposa (en su gustada sección Fíjate Paty: en “Remember the Name” reveló que se casó.) Ese motivo funciona muy bien en el hip hop suavizado que produjo con Boi-1da, “1000 Nights”, en la que son estelares Meek Mill y A Boogie Wit da Hoodie y un típico coro con el corte Sheeran.

Lo que ha llevado a Sheeran al punto en el que se encuentra, ha sido su trabajo en guitarras bien elaboradas junto con letras empáticas sobre redención y fe en el amor. Esto figura en la mejor interpretación del álbum, “Best Part of Me”, con una de las siguientes favoritas del género: YEBBA (Mark Ronson también le dio un espacio titular en su reciente LP.) Preparen el pañuelo desechable para la próxima boda.

El álbum tiene momentos incómodos que son naturales en cualquier experimentación. Las declaraciones versión hip hop en las que el mismo Sheeran parece salir de su personalidad para alardear sobre el éxito de su recién culminada gira mundial, y su camino a la cima, no se siente tan natural como cuando Eminem habla sobre superar sus adicciones o cuando 50 Cent homenajea a sus héroes del rap.

Sacudirse ciertos riffs o melodías no parece ser tan fácil, y en “South of the Border”, con Camila Cabello, hay una similitud peligrosa a “Shape of You”. Además, tal vez unas clases de español le caerían bien, ya que la frase “Te Amo Mami” parece bastante forzada. En la era del reggaetón, el intento de tropicalización no siempre es exitoso.

El elemento sorpresa se basa en la multiplicidad de géneros, lo que agrada en un momento de hard rock en el que participan Chris Stapleton y Bruno Mars. Lo sorprendente es que funciona bien, y no estaría mal que Teddy probara crear algunos riffs pesados, como lo hace para “BLOW”. El video lo dirigió Bruno Mars:

Por momentos, se desdibujan las líneas entre quién es el artista titular de las canciones, lo que muestra que la producción para Sheeran no se basaba en ser completamente el centro de atención, sino en trabajar con sus amigos para expresar lo que sintió durante el recorrido global durante el “Divide Tour”.