Diez años después de su primera presentación en el Vive Latino, Enjambre agotó el Palacio de los Deportes de la CDMX. Y es que ojo con la banda de Fresnillo, pues así como van, no sería de extrañarse que los viéramos como headliners dentro de algunos años en los festivales más importantes de México. Ayer fue un día muy especial, pues se conmemoró y homenajeó el camino que la banda ha recorrido durante todos estos años de esfuerzo y dedicación empezando sus primeros shows en el Pasagüero hasta llegar al domo de cobre.

Alrededor de las nueve de la noche, el público impaciente no paraba de gritar el nombre del quinteto zacatecano, y junto con las luces de su celular, apuraban al equipo que preparaba el escenario. Abriendo la noche con “Secuaz”, el público dejó sus asientos para poder brincar frente al quinteto mexicano, quienes decidieron vestir el Palacio con telas sobrias y visuales sobrios pero potentes, que en los temas más experimentales como “Relámpago” o “La Batalla”, nos transportaban por figuras y colores.

Foto: Erich Bouccan

“Sean bienvenidos al Palacio de los Deportes”, dijo Luis Humberto Navejas antes de romper con “Atentado”, para la que explotó la lluvia de papeles metálicos que caían como confeti. Los asientos eran ocupados en su mayoría por parejas y por papás que llevaron a sus hijos a escuchar a su banda favorita, vestidos con playera, pulsera y la famosa gorra del evento. Porque eso sí… vaya lealtad y fanatismo de todos los seguidores de Enjambre… pocas bandas despiertan tanta pasión desenfrenada como lo hacen ellos. De verdad, admirable.

Foto: Erich Bouccan

Fue en canciones como “Madrugada”, “Somos Ajenos” y “Visita”, en donde el vocalista apenas y se podía escuchar porque los gritos de éxtasis de la gente lo tapaban, y sinceramente se extrañó que la pista del Palacio fuera en formato general, porque la gente no cabía en sus asientos para brincar en todo el concierto.

Invitaron al escenario a Girls Gone Ska para “Hematófago”, y a los teloneros Lori Meyers para “Tercer Tipo”, y varias veces dijeron que el invitado más especial era el público. La banda no creía el lleno total en el Palacio. O al menos así parecía. Luego llegó “Vida en el espejo” y claro… muchos, muchos llorando porque pues sí.. es una canción bastante emotiva que en palabras de los propios fans “ha cambiado la vida de muchas personas”.

En dirección claramente psicodélica, algunos de los temas que mejor trabajaron fueron los más recientes, como “Secuaz”, “La Batalla” y “Siempre Tú”, por lo que mostraron que seguramente el nuevo disco sonará muy bien en vivo, con distorsiones, riffs y solos que no dejaban que alguien se sentara. La mezcla agridulce de los temas de Enjambre fue cantada por todas las parejas que los vieron ayer, en letras que reclaman pero que también celebran querer a alguien, como “Nueve” o “Dulce Soledad”, en la que cachamos a varios mandar notas de voz con dedicatoria ardida.

Foto: Erich Bouccan

Al dejar el escenario, frente a un público desbordado, regresó el quinteto para terminar la noche con “Amenaza”, “Y la esperanza” y “Cámara de Faltas”. El encore fue la muestra perfecta de que esta era una noche especial para la banda, extendiendo las canciones y coordinando visuales alucinantes al mismo tiempo.

Los Navejas festejaban el cumpleaños del baterista Ángel Sánchez, en una noche en la que conectaron con su público como no lo habían hecho antes, con foro agotado, a capellas masivos y gritos ensordecedores. Apostando por interactuar poco pero tocar mucho, Enjambre agradeció a sus fans el camino que han seguido para llegar a esta noche, entregando un total de veintiséis rolas en un concierto que llegó casi a las dos horas. 

Este sería un día en el que la banda agradecía a todos sus fans por estar ahí durante este largo camino… pero terminó siendo el día en el que los fanáticos de Enjambre les agradecieron por tantos años de alegrías, emociones, y muchos momentos inolvidables.