Por Roco Casillas 

El intro:

Mucho antes de escuchar su música oí su nombre, o bueno el de su banda. Leía comentarios de amigos sobre su intensidad en el escenario (aunque este fuera en realidad la esquina de un cuarto). En algún momento vi una foto toda movida del mentado Belafonte, desnudo y cantando. Puras cosas buenas. Un día por fin la vida nos puso en el camino y nos tocó compartir escenario en un toquín en el Dirty Sound Bar… y para desgracia mía me tocó cuidar la puerta cuando ellos tocaron. Fue como estar afuera del matadero y nomás escuchar los gritos. Terminado el rocanrol salieron Aníbal y Mau, bataco y liro de mi banda, y me dijeron: “Está chido ese Belafonte, sí trae algo”.

Finalmente un día se me ocurrió buscar la música de este señor y empezar a medio espiarlo para saber qué hacía y qué lo volvía tan especial en el escenario. Puse Gazapo, su primer LP. Primera pista, “Torreón“, voces en disonancia. Las puertas del matadero se abrían… y empezaban los rasgueos folk de una lira acústica. Me chuté el disco entero. Era buenísimo, pero salvo por dos rolas, “Valedor” y “Lo hice por el punk“, que traían toda la vibra que me había imaginado en la cabeza, lo demás estaba fresa. No me cuadraban la música y las historias.

La primera vez que vi tocar a Belafonte fue en casa de Andy Mountains, pero no era con su banda completa. Sólo su lira y él. Sin embargo su presentación fue para mi una cátedra de showmanship. Era como un gato, siempre cayendo de pie. Si se le friteaba una letra algo inventaba que lo componía. Terminó una canción, y el cuarto se había quedado en silencio por su profunda voz. “Tuvimos algo ahí, ¿no?”, dijo coqueteando con el público mientras batallaba para afinar su lira. Esa noche no hubo golpes ni muertos, pero el cuarto vibraba. Sobretodo con una canción que no era más que su voz. Un blues del destroy nosequé.

Luego organicé un toquín en el Honorable, Heróico e Histórico Multiforo Cultural Alicia y lo invité. Fue un fracaso la fecha, no le cayó nadie, y mi miseria no me permitió disfrutar su show. Pero hace apenas unos meses vi que iba a tocar en el Pata Negra del Centro con toda su banda y decidí caerle.
El toquín arrancó con las rolas que yo ya topaba del Gazapo, sí tocaban muy macizo juntos, pero seguía todo controlado. Fue entonces que empezó un ritmo, puras palmas, y la voz: “Convocatoria para el destroy… Convocatoria para el destroy”. Era la rola que había tocado en ese cuarto. Entonces vi que el diablo estaba en el escenario.

Al final el público estaba encantado, los belafontes sudaban a chorros, y una morra que creo que era algo de logística del foro estaba super malviajada y les gritaba “¡Además de chairos, maricones!”. Por fin pude ver a Belafonte Sensacional.


Foto tomada del Facebook de la banda

La entrevista:

Hace unos días tuve el gusto de entrevistar a Israel, a.k.a. Belafonte. Por cuestiones de espacio y tiempo sólo me enfocaré en una minúscula parte de la plática, pues me dio mucho para reflexionar. El resto lo reservaré para mis memorias o para cuando publiquen Lo hizo por el punk: La historia nunca antes contada de Belafonte Sensacional programada para editarse en el 2040.

¿Cuál es el concierto al que has asistido que te ha impresionado más?

Bueno, hay que recalcar que esto no es tanto por la banda sino por el público. Porque ahorita este grupo, El Tri, representa para mi la demagogia del rock. No me gusta y no estoy de acuerdo con sus valores actuales. Pero mi primer concierto de rocanrol fue uno del Tri en el Toreo de Cuatro Caminos y lo que más me impactó fue todo lo que había alrededor. Afuera, mientras esperabas para entrar te vendían la mona, ya sabes, de a peso. […] Tenía como doce o trece años, fui con mi papá. […] Lo más interesante de todo fue que antes de que empezara el concierto pude ver que las personas que pagaron el boleto más barato, que estaba hasta atrás, se fueron saltando las gradas hasta llegar a la parte de abajo. Y luego todas las sillas las sacaron y se empezó a armar un desmadre antes de que empezara el concierto. Fue algo que me dejó impactado, así con la boca abierta. No es que me haya inspirado a ser músico ni rocanrolero, pero sí me impacto demasiado esa energía.

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Como nota aparte, en otra plática (pues a la hora de transcribir esto no pude encontrar el fragmento deseado), Israel me habló de los que considera los momentos más grandes de la música popular mexicana: José José cantando “El Triste” en el Festival OTI de 1970, y el concierto de Juan Gabriel en Bellas Artes de 1990.

Lo chido de entrevistar a gente que sigue viva es que no fue necesario contratar a un medium y pude pedirle a Israel que elaborara al respecto vía mensaje del “feis”. En el caso del primer evento, Israel me escribió:

“José José impecablemente vestido, como un principito, con una orquesta, cantando “El Triste” sin respirar, el público desbordado, aplaudiendo, aventando flores. De película. Curiosamente no gana ese año el OTI. Lo gana alguien del cual nadie se acuerda. En cambio todos hablan de la presentación de José José, justicia poética”.

Sobre el segundo, escribe: “Luego está Juan Gabriel, un artista pop, marica, con traje negro y lentejuelas de oro, acompañado de una orquesta y mariachis en la máxima casa de la alta cultura, Bellas Artes. Canta ‘Hasta que te conocí‘, una versión de 9 minutos, […] es mi ‘Stairway to Heaven’. Pero no sólo es la excelente pieza, sino lo trangresor que fue eso en los 80’s en un México homófobo y clasista. Además es hermoso que la gente canta y aplaude, algo que no me imagino que sucedía en esos años en Bellas Artes.”

Hay algo que liga a estos tres conciertos que, creo, construyen a Israel y su poética: La transgresión. Lo no tan chido de entrevistar a gente que sigue viva es que te pueden decir que la cagaste en la interpretación de sus obras y su vida, ya veremos qué me dice después Israel. En el caso de José José las instituciones (el OTI) y el calculado gusto mediático es aplastado por el Vox Populi. José José pierde la batalla pero gana la guerra. En el caso de Juan Gabriel, la alta cultura es invadida por la cultura popular, y se pone a bailar, a cantar y a jotear ante un hombre de piel morena, tácitamente gay y de orígenes humildes. En el caso del público del Tri, el anarcodesmadrismo se pasa por el arco del triunfo las divisiones establecidas por el dinero: “Chido que compraste tu boleto caro, pero yo también quiero ver al Tri desde aquí”.

Es claro que en Belafonte Sensacional se manifiesta esta fascinación por la transgresión. Cuando Belafonte está controlado invoca a un panteón heterodoxo: The Clash, Juan Gabriel, Kurt Cobain, Olivia Newton John, Johnny Cash, Rockdrigo González, Radiohead y Kerouac. Cuando a Belafonte se le mete el diablo, saca el barrio, la eriza, los muertos, se pone heteroflexible y mienta madres. Más o menos todo el mundo puede mascar la primera faceta de Belafonte Sensacional. La segunda, no tanto:

“¡Además de chairos, maricones!” grita una morra bien, no consciente de que sus palabras hablan más de ella y la visión clasista y homófoba del círculo social que representa que de los Belafontes, a quienes estos adjetivos no les resultan ofensivos en lo más mínimo. Son Chairos y maricones, a mucha honra. Hasta playeras hicieron después de eso.


Foto por Mari Sur para Amok

Belafonte Sensacional está por estrenar su nuevo material producido por Joe Volume.

El Hidden Track:

Parte de la idea que tengo del rocanrol es que no existe en el vacío, y que entre bandas independientes existe una red de admiración y apoyo mutuo. Con esto en mente le pedí a Belafonte Sensacional que nos recomendara dos bandas mexicanas independientes o emergentes que le gusten mucho.

Estas son:

Omar y los Invisibles

“Pues es un chavo y su banda de amigos imaginarios. Es el mejor cancionero de su generación. Tiene como 19 o 20 años y escribe canciones muy cañonas. […] Tiene una rola que se llama ‘San Juditas en Vietnam’, otra ‘No te mueras tanto’. Son mis canciones favoritas. […] Es un morrito, como tipo Daniel Johnston de la Alamos.”

Andrés Canalla

“Andrés Canalla es cantante de Tungas, se llama Aldo y se perfila como un gran hacedor de canciones citadinas, emocionales y con espíritu punk.”

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Si quieren escuchar más bandas independientes/emergentes que habitan la Ciudad de México pueden seguir una playlist de Spotify que armé y que intento actualizar constantemente.

¡Aguante, independencia nacional!

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Roco Casillas estudió literatura inglesa en la UNAM. Es músico y estudia una maestría en gestión cultural.

Twitter: @rocorcholata