Por Raúl Bravo Aduna

Fotografías de Miguel Lozano

Después de casi cuatro años sin visitar nuestro país, anoche se presentó Sigur Rós en el Auditorio Nacional, sin la presencia de sus bandas extendidas (cuerdas, vientos y percusiones)*. En una noche llena de contrastes, la casi legendaria banda islandesa ofreció un espectáculo —por decir lo menos— interesantísimo (a ratos impecable, a ratos entrañable y, hay que decirlo, a ratos desconcertante) en medio de la gira que se antoja como antesala de su próximo disco, que se espera se estrene este año.

El concierto de anoche se dividió claramente en dos; no solamente porque hubo, de hecho, un intermedio clásico (sale la banda del escenario, se prenden las luces, la gente va al lobby por alcohol y palomitas), sino porque la producción de luces y la energía misma de los integrantes fue distinta para cada parte, como si la primera mitad—hasta cierto punto olvidable—fuera simplemente la calistenia (física, musical, espiritual) para la segunda—espectacular, expansiva y avasalladora.

De las primeras siete canciones, tocadas bajo una producción de luces sencillas y con muy poca fuerza, cabe destacar que abrieron con ‘Á’ (una canción que estrenaron en vivo hace relativamente poco en Portland, Oregon) y que estrenaron una nueva canción que setlist.fm identifica como ‘Niður’ (que en islandés significa “experimentación”), y que tal vez podremos escuchar en versión de estudio próximamente. Junto con la música nueva, la primera parte del concierto estuvo compuesta, en general, por bsides (como ‘Smáskifa’ de la boxset In a Frozen Sea), un par de canciones del siempre brutal ( ) (que salvaron esta mitad), una más de Valtari (‘Ekki múkk’) y la fácilmente reconocible ‘Glósoli’, que brilló por ejecutarse con debilidad y blandura, discordante (a ratitos de manera hasta arrítmica) como si faltaran en el escenario los arreglos y creatividad de Kjarri Sveinsson (cuarto integrante de Sigur Rós que se salió de la banda en 2013) en la programación, la flauta y los sintetizadores. En comparación con los conciertos de 2008 y 2013 en México, esta primera parte se sintió menos armónica, menos perfecta (o por lo menos más sucia) y, acompañada por un intermedio forzado, anticlimática.

En suma, Sigur Rós no sonaba ni parecía el prodigioso Sigur Rós de sus mejores momentos y al que mal nos han acostumbrado.

Sin embargo, la cosa cambió pronto. Terminado el intermedio, los islandeses regresaron al escenario atrás de una pantalla (o biombo o bastidor) gigante de leds llena de ranuras para tocar ‘Óveður’ ya con una producción de luces más curiosa (reflejos de colores sobre el biombo que apenas permitían ver a la banda a lo lejos) y una producción musical digital en vivo impresionante (es decir, se podían notar fácilmente los arreglos de Orri sobre la marcha). Seguida de ‘Óveður’ vino una versión impecable de ‘Starálfur’ que empezó a dejar boquiabiertos a los presentes (los últimos quince segundos de la canción particularmente milagrosos) y, si la experiencia personal es replicable, me imagino que con la piel chinita. Para ‘Sæglópur’ (reconocible, creo, por diversos comerciales), el trío regresó a la parte principal del escenario para tocar como no lo habían hecho en la noche: una energía inenarrable combinada con una potencia indescriptible, bañadas en unos juegos de luces sobre el escenario preciosos.

Y de ahí, pa’l real.

Lo que vimos en esa segunda parte del concierto fue “una puta bestialidad” (palabras que me robo del tl de Juan Pablo García Moreno), una banda imparable con música interminable, vasta que, por cerca de una hora, construyó espacios auditivos mayúsculos y grandilocuentes de los que era imposible escapar (y, francamente, para qué querer hacerlo). Ya fuera con ‘Fljótavík’ que sonó delicada y prístina, parsimoniosa, retumbando en todo el Auditorio, y que me robó un par de lágrimas, o con ‘Popplagið’, siempre majestuosa para cerrar, la última hora del concierto de anoche fue una de ésas que se guardan para siempre en cada fibra de nuestro cuerpo; de la misma manera que se sintieron y vivieron, pues.

Setlist completo

Á
Ekki Múkk
E-Bow
Dauðalagið
Glósóli
Niður
Smáskifa

[Intermedio]

Óveður
Starálfur
Sæglópur
Vaka
Festival
Kveikur
Fljótavík
Popplagið

***

Sigur Rós se presenta esta noche (4 de abril), nuevamente, en el Auditorio Nacional.

* En el texto original se leía “Después de casi cuatro años sin visitar nuestro país, anoche se presentó Sigur Rós en el Auditorio Nacional, en el que sería su primer concierto verdaderamente completo en México (en 2008, en Tepoztlán, su presentación se vio interrumpida por razones de salud del baterista Orri Páll Dýrason; mientras que en 2013, en el Corona Capital, se vieron limitados en tiempo por tratarse de un festival grande) y sin la presencia de sus bandas extendidas (cuerdas, vientos y percusiones)”; sin embargo, en el post en Facebook del texto, Ulises González nos aclaró que Sigur Rós dio un concierto completo en Guadalajara en 2008 y, por ello, he modificado la oración. Se agradece y aprecia la atenta lectura.

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