Lo que necesitas saber:
Gorillaz se presentó con lleno total en el Hollywood Palladium de Los Ángeles el 23 de febrero de 2026, donde tocó completo su nuevo disco The Mountain. Damon Albarn compartió escenario con invitados como Joe Talbot (IDLES) y cerró con clásicos como “Feel Good Inc.” y “Clint Eastwood” en un show íntimo y preciso.
El 23 de febrero de 2026, Gorillaz convirtió el Hollywood Palladium en algo poco común para una banda de su tamaño: un concierto íntimo con lleno total.
El Palladium, con capacidad cercana a las 4 mil personas, se sintió compacto pero nunca saturado. Y hubo un detalle que marcó la diferencia desde antes de que empezara el show: el público llegó temprano.
En Los Ángeles no siempre ocurre. Muchas veces la gente entra cuando las luces ya están bajando. Esta vez no. Desde antes de las 9:00 p.m., hora en que arrancó el concierto, había filas largas para ingresar y filas todavía más visibles en la merch. Sudaderas, posters y vinilos de The Mountain se vendían con rapidez. Se percibía que no era una fecha más: era una cita especial.
El concierto comenzó alrededor de las 9:00 p.m. y terminó poco antes de las 11:00 p.m., con una estructura clara y sin excesos.
El gesto que explicó la noche
Antes de que sonara “The Manifesto”, Damon Albarn dijo simplemente “gracias” en español.
Nada más.
Y dejó que la canción empezara.
Ese momento, breve y sencillo, resumió el tono del concierto. Albarn no ocupó el centro del escenario como protagonista absoluto. Se movió entre piano, guitarra y sintetizadores, cedió espacio a los músicos y permitió que cada colaboración respirara.
“The Manifesto” es una colaboración con Trueno y Proof en el disco, pero lo importante en vivo no fue subrayar el feat., sino reafirmar algo que Gorillaz ha sido desde su origen: un proyecto colectivo.
Más que un frontman tradicional, Albarn funcionó como conductor musical. Y eso le dio coherencia al espectáculo.
The Mountain en vivo: una apuesta completa
La primera parte del concierto estuvo dedicada íntegramente al nuevo disco, The Mountain. No hubo mezcla estratégica con éxitos para asegurar reacciones inmediatas. Fue el álbum en orden, de principio a fin:
- “The Mountain”
- “The Moon Cave” (con Asha Puthli)
- “The Happy Dictator” (con Sparks / Russell Mael)
- “The Hardest Thing”
- “Orange County” (con Kara Jackson)
- “The God of Lying” (con Joe Talbot / IDLES)
- “The Empty Dream Machine”
- “The Manifesto”
- “The Plastic Guru”
- “Delirium”
- “Damascus”
- “The Shadowy Light”
- “Casablanca”
- “The Sweet Prince” (con Kara Jackson)
- “The Sad God”
Fue un bloque atmosférico, narrativo y cuidadosamente ejecutado. The Mountain no es un disco inmediato ni diseñado para el hit fácil; es un trabajo de capas, texturas y matices. En un estadio podría sentirse distante. En el Palladium encontró el espacio adecuado.
El público no reaccionó con euforia constante, pero sí con atención. Y esa escucha concentrada también es una forma de conexión.
Sonido impecable y producción precisa
Uno de los puntos más sólidos de la noche fue el sonido.
En un recinto como el Palladium, donde los graves pueden saturar con facilidad, la mezcla fue clara y equilibrada. Las voces se escucharon definidas, la percusión fue firme sin invadir y los sintetizadores se integraron sin sobrecargar el ambiente.
Las transiciones entre canciones fueron limpias y no hubo fallas técnicas perceptibles. Se notó un montaje ensayado al detalle. La producción acompañó al concepto sin distraer.
Gorillaz lleva más de dos décadas perfeccionando cómo llevar lo digital al escenario físico. Y esa experiencia se reflejó en cada momento.
Invitados que sumaron a la narrativa
El proyecto siempre ha funcionado como red colaborativa, y esta fecha lo confirmó.
En el escenario participaron:
- Asha Puthli
- Sparks (Russell Mael)
- Kara Jackson
- Joe Talbot (IDLES)
Y en el encoré:
- Del the Funky Homosapien
- Bootie Brown
- Posdnuos
Cada aparición tuvo sentido dentro del discurso del disco o dentro de la historia del grupo. No se sintieron como cameos sueltos, sino como extensiones naturales del universo Gorillaz.
El encoré: cerrar el círculo
Después de tocar completo The Mountain, llegó el encoré:
- “California and the Slipping of the Sun”
- “Rock the House”
- “Dirty Harry”
- “Feel Good Inc.”
- “Clint Eastwood”
Ahí la energía cambió. El público, que se mantuvo atento durante toda la primera parte, se soltó por completo.
Escuchar “Feel Good Inc.” y “Clint Eastwood” en un recinto de 4 mil personas no es lo mismo que hacerlo en un festival. Es más cercano, más directo, más compartido.
Y lo relevante es que esos clásicos no rescataron el concierto. Lo completaron.
El concierto de Gorillaz en el Hollywood Palladium el 23 de febrero de 2026 no fue un ejercicio de nostalgia ni una demostración de fuerza comercial.
Fue coherencia.
Una banda que pudo depender de sus éxitos eligió defender su disco nuevo completo.
Un músico que pudo ocupar todo el foco eligió compartirlo.
Un público que pudo llegar tarde eligió estar desde el principio.
Gorillaz no vino a probar vigencia. Vino a mostrar evolución.
Y eso, en 2026, es lo que realmente importa.
