El título del tercer disco de Halsey muestra la diversidad creativa con la que concibió cada una de las canciones que componen este lanzamiento, pero también los problemas derivados de la bipolaridad (antes conocido como síndrome maníaco depresivo), dicho en otras palabras, Ashley Nicolette Frangipane (mejor conocida como Halsey), abrió su alma para contar lo que salió de su corazón. “Escribí estas canciones desde el fondo de mi ser, pero no las escuchen a manera de consejos amorosos porque probablemente son los peores consejos que alguien les puede dar, solo es un desahogo“, dijo en la presentación de su disco en Capitol Records.

El vehículo para su historia personal intencionalmente no se encuadra en un género particular, sino en una mezcla que carga con su visión sobre las relaciones personales y los efectos que han tenido sobre ella. Siendo una excepcional cantante, (quienes la hayan visto en vivo pueden corroborarlo) ahora se propuso temas que pasan por rock “3 am“, balada country “You Should Be Sad“, baladas acústicas “clementine” y distintos matices de pop, desde lo más uptempo, hasta canciones más lentas y atmosféricas. Imaginen, tiene colabs desde BTS hasta Alanis Morrissette. Pero acá, Halsey terminó de demostrar que es una artista de esas que ya no hay… toca la guitarra, canta increíble, baila bien, y escribe letras que pegan. Así.

Para un disco de esta magnitud, Halsey contó con un estelar equipo de productores, que incluye a Cashmere Cat, Benny Blanco, Greg Kurstin, Lido y hasta FINNEAS. Las colaboraciones consisten en interludios con SUGA, integrante de BTS, Alanis Morissette (¡que vivan los 90!) y Dominic Fike.

Las letras son transparentes sobre sus problemas, el desenlace de su relación con G-Eazy y lidiar con la fama. Todo esto, bajo la mirada de alguien que está aprendiendo a quererse a si misma, por lo que en temas como “Still Learning”, la honestidad transmite el dolor de aprender de los errores.

Sus discos anteriores la colocaron con canciones enormes para el género, pero Manic es un paso hacia temas más profundos, que la mayoría de las veces, no requieren de un beat para que Halsey despliegue ejecuciones vocales eficaces, como en “Finally // beutiful stranger“, que por cierto en vivo es una maravilla ver cómo toca la guitarra mientras no desafina una sola nota…

Momentos como “clementine” son el mejor ejemplo de la dirección que tiene la cantante, ya que es una balada confesional en la que su voz flota, con letras fuertes que se entregan en un piano y su voz, y hay un uso escaso de percusiones. Las voces de Halsey en dos capas son un guiño al concepto del álbum y funciona a la perfección.

En “You Should Be Sad“, que probablemente sea de las más fuertes –aparte que es su más reciente sencillo–, Ashley logró plasmar en melodías muy bien aterrizadas un mensaje claro de lo que significa “no arrepentirte de haber tomado una decisión a pesar del dolor“, logró hacer de una letra un puñetazo en la cara acompañada de solo una guitarra acústica y su voz. De las mejores del disco, probablemente.

Halsey continúa siendo portavoz de causas en las que cree apasionadamente incluyendo los derechos de las mujeres, la salud mental y la comunidad LGBTQ. Para estrenar su nuevo material, participará en Saturday Night Live el 25 de enero, y saldrá en una gira que se extiende, hasta ahora, por cinco meses.

No la pierdan de vista porque van a escuchar de Halsey hasta en la sopa en este año… y vaya que de manera merecida. Probablemente veamos un fenómeno similar al que vimos con Billie Eilish en el 2019.

Tracklist

1. Ashley

2. Clementine

3. Graveyard

4. You Should Be Sad

5. Forever… (Is A Long Time)

6. Dominic’s Interlude

7. I Hate Everybody

8. 3 AM

9. Without Me

10. Finally // Beautiful Stranger

11. Alanis’ Interlude

12. Killing Boys

13. Suga’s Interlude

14. More

15. Still Learning

16. 929