Después de cuatro años, Hot Chip está de vuelta con el que se convirtió en su sexto material de estudio, A Bath Full of Ecstasy, un disco que como su nombre bien podría insinuar, es un guiño a toda la onda de la música electrónica de los 90.

En aquel entonces, el uso del MDMA o éxtasis, que pasó de ser droga para los soldados de la Primera Guerra Mundial a una especie de medicina para las terapias de pareja en los 80, permitía un subidón que generaba euforia, felicidad y mucho movimiento. Así fue como se convirtió en la sustancia perfecta para los clubes nocturnos, ya que su efecto se potenciaba cuando se escuchaba música. Con el nuevo disco de Hot Chip es un poco de eso, pero también de mucha reflexión y pasividad.

Comencemos con la portada del disco, que hace un poco de referencia a toda esa onda psicodélica nacida en los 60 y que resurgió en los 90. Los colores, hacen referencia al Tye Dye (una forma de teñir la ropa). Las prendas resultantes del uso de esta técnica, eran vestidas por jóvenes relajados, que disfrutaban de la música y que abogaban por la paz. Hoy es una tendencia de moda, pero la esencia continúa siendo la misma.

Portada de ‘A Bath Full of Ecstasy’, de Hot Chip.

Con A Bath Full of Ecstasy, Hot Chip muestra su constante nostalgia por el pasado reciente. De hecho, en entrevista con The Guardian, Al Doyle, guitarrista de la banda y el encargado de los sintetizadores, dijo lo siguiente: Esto es algo que parece consumir a todos, especialmente a nuestra generación. Es una de esas cosas por las que no quieres salir u omites la forma en la que te presentas al mundo”.

También en algún punto de la entrevista, Alexis Taylor asegura que la parte de éxtasis no es realmente porque ellos se hayan drogado o algo parecido, sino porque “es un tema bastante recurrente en estos días”.

Ya sea por una cosa u otra, el viaje introspectivo de Hot Chip está reflejado en las letras, pero en las melodías está la experimentación y huella de Philippe Zdar.

El legendario productor y DJ francés perteneciente a Cassius, falleció este 20 de junio tras caer por accidente de un edificio en París. Sin embargo, antes de su partida dejó varios proyectos concluidos. Uno de ellos era el nuevo disco de Cassius y el otro, el disco de Hot Chip, del cual Zdar fue productor.

Por eso es que nos encontramos con cortes como “Spell” en los que se escucha el famoso house francés e incluso hay algunos autotunes que pueden recordarnos a Daft Punk. Lo mismo ocurre con “Bath Full of Ecstasy”, canción que da nombre al disco y que juega con las tonalidades vocales de Alexis Taylor para después mostrar un poco de tranquilidad y rayar incluso en una balada. De hecho este mismo ritmo lo siguen en “Clear Blue Skies”, donde colocan un loop infinito.

Hot Chip también juega con los sintetizadores y cajas de ritmo, coloca secuencias de beats que marcan todo el ritmo de la canción en rolas como “Echo” y “No God”. Así es como resulta un disco que si bien se pensaba sería para bailar toda la noche, en realidad es algo mucho más contemplativo y lento. Por eso es que además de “Spell”, “Hungry Child”, el primer single, y “Why Does My Mind” son las únicas que realmente te levantan de tu asiento.

“Hungry Child” es la canción más disco que Hot Chip ha presentado durante sus 20 años de carrera. En ella, la banda ha sabido manejar excelentemente esos grooves, ese bajo apenas visible y esos toques de house. Es la canción catártica para ellos y que se recibe bien, pues no desentona con el resto del material. Es un momento de alzar los brazos y simplemente disfrutar. Definitivamente la mejor del disco.

En su trayectoria, Hot Chip ha tenido tres cartas fuertes: la primera de ellas es Made In The Dark (2008) donde nos encontramos con “Ready For The Floor”, la segunda es One Life Stand (2010) donde está “I Feel Better” y por último In Our Heads (2012), un disco que se puede escuchar en su totalidad y que no tiene puntos flojos.  

Con Why Make Sense? La banda estaba retomando el camino después de tres años, hizo un pastiche de melodías que resultaron muy bien, pero que no se sentían como un todo. En A Bath Full of Ecstasy se han tomado el tiempo para retomar sampleos, modificarlos y crear algo nuevo; para reflexionar sobre la vida y su trayectoria. Es un baño de éxtasis que invita a tomarse las cosas con calma y que, aunque no sea el mejor disco de la carrera de Hot Chip, sí es un buen álbum de synthpop, disco, house, electrónica, y lo más importante: un gran regreso para los fans que a la par de ellos han tenido esa misma transición.

 

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