Con David Bowie hay una cosa bastante complicada, y esa es definir cuál es su mejor disco. Podemos hablar de la Trilogía de Berlín, de Aladdin Sane, de The Rise And Fall of Ziggy Stardust, Diamond Dogs o Station to Station o sus últimos materiales como The Next Day o Blackstar. Sin embargo, todos ellos fueron después de Hunky Dory, el cuarto material de estudio que el británico creó en 1970 y lanzó el 17 de diciembre de 1971.

Con esto no queremos decir que canciones como “The Man Who Sold The World” o “Space Oddity” no tengan su respectivo protagonismo, sino que adquirieron su fama luego de que Bowie alcanzara el éxito e incluso, fueron relanzadas como sencillos para tener un mayor impacto y más alcance en el mercado. Todo esto a partir de Hunky Dory y sus sucesores.

La historia comienza con Bowie viajando a Nueva York con la esperanza de hacer contactos para firmar en una disquera, hacer giras y finalmente grabar las canciones para Hunky Dory, un disco que mezcla un poco de pop, glam, art rock y folk, pero que además sirvió como transición para definir en su totalidad a Ziggy Stardust, el personaje más andrógino y con mayor popularidad en la carrera de Bowie.

Antes de llegar a los Estados Unidos, David Bowie tocaba en bares londinenses donde se escuchaba folk. Su cabello era largo y poco a poco comenzaba a adoptar una personalidad andrógina. De ahí es que él quedó impregnado por dicho género y en 1970 creó varios demos para su nuevo material. Sin embargo, cuando llegó a América, se dio cuenta de que necesitaba un poco más de rock, que el folk pasaría de moda y que tendría que darle un upgrade a sus canciones. 

Pero no solo eso, sino que después de hacer un viaje en autobús de Washington DC a California, David quedó completamente enamorado e influenciado por los que se convirtieron en sus nuevos amigos e ídolos: Iggy Pop, Andy Warhol y The Velvet Underground. En ese tiempo Nueva York era la cuna del arte pop, Andy Warhol era uno de los grandes exponentes de las celebridades de Hollywood y a su vez tenía The Factory, uno de los lugares donde se dieron cita numerosas personalidades de la música, arte, cultura, cine y entretenimiento. 

Bowie también conoció en algunos bares neoyorquinos a seres marcianos, todos acompasados por los riffs de The Velvet Underground e influenciados por el punk. Es entonces cuando todas estas cuestiones le afectan a su alma creativa y dan paso a canciones como “Andy Warhol”, “Song for Bob Dylan” o “Queen Bitch”, una canción altamente impregnada de la personalidad y arte de Lou Reed. 

Hunky Dory: el disco que marcó la transición de David Bowie a Ziggy Stardust y al éxito

Ahora, para poder encauzar todas sus canciones y darles un toque fresco e irse introduciendo un poco en el glam rock, género del cual se convertiría en uno de los principales exponentes, David echó mano del bajista Trevor Bolder, el guitarrista Mick Ronson y el tecladista Rock Wakeman, quienes más tarde se convertirían en su banda Ziggy Stardust’s Spiders From Mars y continuarían trabajando con él en sus próximos discos.

Con todo esto aterrizado, para el momento en el que Bowie regresó a Londres para grabar Hunky Dory en los Trident Studios, Ken Scott se convirtió en el productor y reemplazo de Tony Visconti. A la hora de comenzar los ensayos y grabar estas 11 canciones, David decidió darles completa libertad a todos y cada uno de los músicos con la finalidad de que imprimieran en cada corte su propia experiencia dentro del rock. De ahí es que podemos escuchar guitarras acústicas —que a su manera conservan un poco del folk—, pero también guitarras eléctricas y mucho piano. 

“Él se dio cuenta de que el periodo del folk estaba muriendo y tenía que seguir adelante. Especialmente con bandas glam como T. Rex”, comentó Bolder en su momento. Wakeman por otra parte aseguró que las canciones de Hunky Dory las catalogaba como “la colección más fina y mejor hecha que ha habido en un disco”. 

Y es cierto. Desde que comienzas a escuchar “Changes” te encuentras con un piano que da paso a un saxofón, y posteriormente a una conjugación de ritmos y melodías. Este tema es el preludio que anuncia que David Bowie está dispuesto a cambiar, que quiere mejorar, experimentar y que además, a su manera, busca expresar su amor hacia Estados Unidos, el país que se convertiría en su hogar en los próximos años y el que también sería la causa de su fuerte adicción a la cocaína y al dejo personal pero no creativo.

Además de “Changes” nos encontramos con “Life on Mars?”, posiblemente uno de los tracks más recordados de Bowie y que además está inspirado en la canción de Claude François, “Comme d’Habitude”, de 1967. Una chica de cabello castaño que va a ver películas para escapar de su vida o mejor dicho, de su realidad. La melodía por sí sola es dramática, intensa y triste. Pero no menos impactante.

Hunky Dory fue grabado en tan solo dos semanas. La banda se quedaba en el apartamento de Bowie en Londres para “no perder tiempo”. Cuando fue lanzado al mercado no tuvo un mayor impacto, pero fue el disco encargado de trazar el camino para Ziggy Stardust, un personaje que durante su paso por Estados Unidos Bowie creó en referencia a Iggy Pop, pero que también fue el encargado de llevarlo al éxito en sus próximos discos. Al éxito, a la inspiración creativa y también a la perdición.