Melodrama: el dulce placer post adolescente de Lorde

Por: Aarón Cortés

Cuando Lorde conquistó al mundo con algunos de sus hits como “Royals”, era sólo una chica de 17 años persiguiendo sus sueños, que más tarde –al igual que cada artista– tomó un merecido descanso para procesar las cosas y comenzar a escribir las piezas de un nuevo disco. Aunque esta vez con el paso del tiempo, Lorde se dio cuenta que ha dejado de ser una adolescente y ahora pertenece a ese pequeño grupo de disfruta de la juventud, mientras va encaminándose al extraño y aún no tan convincente mundo de los adultos en el que aún no encaja por completo.

Es así como llega Melodrama, un disco compuesto de 11 canciones que nos llevan de viaje por un paseo emocional, cuya portada contiene las tonalidades de un colorido atardecer previo a la gran fiesta nocturna oculta en su sonido. Esto fue posible gracias a la producción de Jack Antonoff –mejor conocido como Bleachers–, quien trabajó con la cantante durante casi dos años y recibe créditos en algunos arreglos de los temas como el piano en “Liability” y los coros de “Perfect Places”, un guía musical necesario en el que probablemente sea uno de los materiales más destacados de este verano.

“Green Light” fue el primer tema que Lorde dio a conocer al mundo en su regreso, que curiosamente es el encargado de abrir el álbum con esa ira acumulada contra de la persona que le rompió el corazón –su primera gran ruptura amorosa– acompañada de un contraste alegre en las notas del piano, y espléndidas frases de una chica molesta por las mentiras de un sujeto que jugó con ella (“She thinks you love the beach, you’re such a damn liar”). Un tema bastante diferente a lo que habíamos escuchado en su debut, que posee una parte muy importante de la esencia fresca del disco al renovarse, y presentarnos a alguien pasado de copas llorándole a un amor perdido al ritmo de un himno pop que te atrapa fácilmente.

 

La vida nocturna en la que está inspirada en este disco es plasmada a la perfección en “Sober”, hablándonos sobre drogas, alcohol, y las veces que queremos evitar la verdad pero tarde o temprano esta sale a flote con la sobriedad. Y en más de una ocasión se mencionan a los vicios como un escape de la realidad para pretender que todo puede ser mejor durante unos instantes, con tal de pasar un buen rato cada fin de semana al ritmo de la música a la hora de bailar.

A pesar de toda la oscuridad y elementos diferentes en sus canciones que logran destacar del resto del pop genérico, los elementos de “Homemade Dynamite” nos muestran una canción que fácilmente podríamos escuchar de cualquier otra cantante, pero nadie se había atrevido a escribir con esa simplicidad sobre el climax de la fiesta y las personas que se atraviesan en nuestro camino a lo largo de la noche. Dejando atrás los sentimientos confusos y dejándose llevar sin importar las consecuencias.

 

 

Hay un lado oscuro en la pasión de todas las relaciones, donde no importa llegar a perder amistades o hacer grandes sacrificios con tal de estar con esa persona, hasta que llega el momento de terminar y existen grandes obsesiones al analizar de más las cosas y encontrar los desperfectos que se puede ignorar a simple vista. “The Louvre” nos muestra el duelo de una ruptura y la negación ante este acontecimiento, del cual –según Lorde– se pueden crear temas que te hagan bailar hasta olvidarlo (“Broadcast the boom, boom, boom, boom And make ‘em all dance to it”)

“Liability” es una de las piezas más destacadas de Melodrama, que sólo necesitó de un suave piano que acompaña las tonalidades en la voz de Lorde conforme el sentimiento se extiende, dejándonos ver más allá de su imagen pública y esa sensibilidad que existe dentro de la privacidad que cada día le es más difícil conseguir. Una conexión emocional llena de madurez musical a la hora de escribir, que incluso presumió como uno de sus mayores logros en esta etapa. Y como si este acercamiento personal no fuera suficiente, al momento de interpretarla en vivo prefiere sentarse en la orilla del escenario para compartir la euforia con todos sus fans.

 

 

Un elemento persistente en las letras del disco son los sentimientos posteriores a la ruptura, y qué tan difícil puede ser vivir en una gran ciudad como Nueva York atormentado por el fantasma de un “para siempre” que nunca ocurrió. “Hard Feelings/Loveless” se divide en dos partes, desde esa inocencia del enamoramiento y un corazón todo, hasta la fúrica aceptación del tiempo perdido y el daño que una persona puede causar involuntariamente. Además de un estilo mucho más R&B con percusiones electrónicas que nos recuerdan a “No Better”, una de sus rarezas escondida como el b-side de “Royals”, con una evolución más elaborada en cuanto a calidad musical.

Continuando con la cuestión de qué pasará cuando llegue el fin de la fiesta, “Sober II (Melodrama)” continúa la historia de la segunda canción, para descubrir los arrepentimientos de la noche anterior y tener que afrontar todos los chismes y consecuencias que pueda tener el dejarse llevar. Los violines juegan un papel importante en este tema al darle el drama necesario a problemas simples que se superan con el tiempo, pero al momento que ocurren pueden parecer eternos.

“Writer in the Dark” posee secuelas de “Ribs” en la fuerza de los coros que domina la canción, y la forma en la que Lorde puede ver al mundo una vez que continuó adelante con su vida en espera de ser una persona totalmente diferente a la que quedó “destrozada”, adaptándose a su nuevo estilo de vida y encontrando gusto en cosas bastante simples como viajar todos los días en metro. Es así como llegamos a “Supercuts”, que va levantando los ánimos nuevamente al reflexionar de forma positiva sobre las partes buenas y malas de la relación, vistos como una simple compilación de clips de recuerdos pasados, y sueños sin cumplir que partieron junto con esa persona.

 

 

Finalmente el reprise de “Liability” nos prepara para el gran final que representa “Perfect Places”, que opta por regalarnos una canción más prendida al típico cliché de balada en los discos pop. Lorde y Bleachers se conocen tan bien que sus voces se complementan en una historia sobre la facilidad que es creer los dramas de la adolescencia, con la falta de amor propio que muchas veces puede llevar al camino de las adicciones. La felicidad falsa que puede obtenerse a través del alcohol, drogas, sexo casual y las ganas de ser alguien a través de las fiestas, fueron un ambiente que la hartaron rápidamente y más tarde se convirtieron en la cereza del pastel. Sin dejar de lado la referencia a la muerte de David Bowie y Prince en 2016 con la línea “All of our heroes fading”

Cuatro años no pasaron en vano, y la clara prueba de ello la tenemos en Melodrama, el disco ideal para todos los post adolescentes que luchan contra los fantasmas del pasado, en búsqueda de salir adelante sin estancarse en los excesos y la falsedad del mundo nocturno que se encuentran fácilmente.