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#MeTooMúsicosMexicanos: La opinión de una mujer que ha trabajado en la industria musical por más de 20 años

El tuit de Armando empieza diciendo No se culpe a nadie de mi muerte’; sin embargo se está culpando a las redes sociales, a #MeToo y a la propia víctima.

¿Denunciar en redes sociales es cobarde? Desde mi punto de vista no lo es. Tener el valor de denunciar, aunque sea de forma anónima, requiere de mucha fuerza. De entrada, uno tiene que aceptar ante sí mismo que sí hubo acoso y/o que sí fue una violación. Aceptar que no fue tu culpa, que no te lo buscaste. Desafortunadamente, en México las mujeres tenemos la idea de que ir a denunciar ante las autoridades sólo será una fuente de humillación, pérdida de tiempo y al final no va a pasar nada. Así que tristemente denunciar en redes puede ser percibido como la única opción viable. Aunque de ese lado, tampoco está claro que pueda haber consecuencias para los agresores.

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Este tema es demasiado complejo como para poder abordarlo a través de redes o de internet, y cada quién tendrá su propio punto de vista. Sin embargo, es innegable que la industria de la música en México es muy difícil si eres mujer. Lo digo tras haber transitado por muchos de los rubros que la componen durante más de 20 años.

Soy una mujer que perdió su trabajo porque a los hombres de la banda los intimidaba que pudiera verlos a los ojos cuando les hablaba. Así que no me sorprenden las denuncias. Debo decir que conozco a MUCHOS de los músicos, escritores y creativos que han sido denunciados a través de las distintas cuentas de #MeToo, y aunque muchos son sorprendentes y muchas de las denuncias no entran estrictamente en el marco original del movimiento, se trata de un problema que existe y ha sido visibilizado en los últimos días gracias a la multitud de denuncias que han habido.

Una de las personas acusadas que mejor ha sabido lidiar con las denuncias en su contra es Alejandro Otaola, compositor mexicano:

Armando Vega-Gil no es un mártir. Fue víctima de sus propias decisiones. Es lamentable que ahora quede en el aire todo lo que pudo ser. Que haya privado a su hijo de saber la verdad, de una forma u otra. Que lo haya privado de crecer con su padre. Es ahora prácticamente imposible que su nombre quede limpio ya que no está acá para defenderse. Debió haberse defendido por la vía legal, como dijo que lo haría en un mensaje de WhatsApp que envió el domingo por la noche.

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Me duele y me da mucha rabia que ya no esté con nosotros. Porque no todo en este mundo es blanco y negro, porque la vida tiene matices. Pero no olvidemos que él fue quien decidió quitarse la vida en lugar de enfrentar las acusaciones en su contra.

Las redes sociales no llevaron a Armando a tomar esa decisión. Nadie sabe exactamente qué pasaba por su cabeza, pero sea lo que sea, considero iba mucho más allá que lo que se dijo de él a través de #MeTooMúsicosMexicanos.