Lo que necesitas saber:

La legendaria banda metal Megadeth lanzó su último disco de estudio, una declaración al hacerlo homónimo. Te dejamos 5 claves de Megadeth.

Megadeth fue contundente al resolver la pregunta: ¿Seguir una carrera indefinidamente o retirarse en la cima? Hoy, la legendaria banda metal lanzó su último disco de estudio, una declaración al hacerlo homónimo. Como lo habían anunciado, su disco 17 de estudio será el final, cerrando así una carrera de ¡43 años!

Megadeth, su útlimo disco, carga con el peso de ser la última entrega, un trabajo de despedida y una carta de adiós para sus fans. Dave Mustaine lo dejó claro desde los comunicados y entrevistas: quería irse en sus propios términos y en el mejor nivel de su juego. No hay drama, no hay nostalgia vacía. Hay riffs, furia y un cierre consciente. Estas son las cinco claves para entender Megadeth.

5 datos esenciales para entrarle al último disco de Megadeth

El disco homónimo es la declaración del sonido de Megadeth

Desde “Tipping Point” queda claro que aquí no hubo intención de rediseñar la rueda. Megadeth apuesta por el thrash directo, técnico y filoso que la banda perfeccionó durante más de 4 décadas. Riffs veloces, cambios repentinods y solos que tienen vida propia. Megadeth tomó la inesperada decisión de aguantar nombrar su homónimo hasta su LP 17. Y valió la pena.

No es un disco “moderno” o que pretenda explorar tendencias dentro del metal, como explorar con electrónica y demás géneros, algo que otras bandas han hecho con aciertos y errores. Para sorpresa de nadie: es Megadeth sonando como Megadeth, retirándose con un cierre que busca lo épico dentro de su thrash metal. Este disco puede servir inclusive como lo primero que escuchen quienes quieren entrarle a la banda, en un orden cronológico inverso.

Las letras entre la confrontación y el cierre personal

Mustaine vuelve a sus obsesiones clásicas: guerra, manipulación, violencia estructural, pero para Megadeth hay un tema que no esperábamos escucharle: el del balance final. Canciones como “Hey, God?!” o “The Last Note” funcionan casi como confesiones, donde su típico enojo convive con que están cerrando el ciclo más importante de sus vidas.

Lo que se agradece es que no suena triste o arrepentido, sino que la despedida es humana y Megadeth acepta el inminente final, decidiendo ellos, y no el destino, el momento exacto para poner el punto final.

Musicalmente, el sonido de Megadeth sigue intacto: los riffs son rápidos y protagónicos, con ese ataque clásico de Dave Mustaine donde la guitarra tiene percusión y melodía. Todo avanza con urgencia, sobre una batería precisa y pesada, junto al bajo, también con distorsiones.

La voz de Mustaine es quizás lo más evidente en cuanto al paso del tiempo: es áspera y rasposa. Suena como un tipo que ha cantado estas historias toda su vida, y por eso el cierre con una “Ride The Lightning” versión 2026 pega aún más.

La nueva alineación de Megadeth y la producción juegan a favor

El disco mantiene la fuerza de Megadeth gracias a una producción limpia pero agresiva, donde cada instrumento tiene espacio sin diluirse y sin perder punch. En produccion, repite Chris Rakestraw (Motörhead, Danzig), la juegan a la segura, pero la entrada de Teemu Mäntysaari (Wintersun, Imperanon) en la guitarra no es menor, se siente un trabajo más guitarroso al antecesor (acá te dejamos la reseña).

También el primer disco (y último) desde Endgame (2009) para el que regresa el bajista James LoMenzo. El álbum se siente compacto y sólido, sin extenderse innecesariamente. Con 47 minutos y 11 rolitas, contando el cover bonus track “Ride The Lightning”, Megadeth es un disco contundente.

Un easter egg histórico que cierra el círculo de Mustaine

Es imposible no sorprenderse con la inclusión cómo bonus track de “Ride the Lightning”. No como simple cover, sino como un gesto cargado de historia. Mustaine se reapropia de una canción que ayudó a escribir antes de Megadeth, en una forma elegante, y muy a su estilo, de cerrar el círculo.

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Se siente como un bonus track nostálgico pero presumiendo el orgullo de la carrera de Megadeth y de la aportación de Mustaine al merol.

El punto final es coherente con su discografía

Megadeth no busca competir con Rust in Peace ni con Peace Sells…. Y justo ahí está la fuerza de Megadeth. Es un disco que entiende su lugar dentro de la discografía: el cierre y la declaración de su sonido. Contrario a la experimentación de su antecesor, se resume el sonido puro de la banda.

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Como lo hemos visto, en lugar de caer en el declive, o en la rotación de integrantes, Megadeth ve el retiro bajo sus propios términos como un triunfo, y deciden irse así. Pocas agrupaciones del género pueden presumir un final así: frontal, sólido y sin pedir aplausos.

Más que un “último disco” de trámite, Megadeth es una declaración final. No es un disco que pretenda saldar deudas o que sea cursi. Es honesto, ruidoso y fiel a una banda que siempre fue así. Megadeth se va como vivió: tocando rápido, diciendo lo que piensa y dejando claro que el thrash fue su razón de ser.

Aún hay boletos para su despedida el 10 y 11 de mayo en la Arena Ciudad de México, los pueden comprar por acá. Megadeth lanzó mercancía especial y ediciones épicas de su último disco que pueden encontrar aquí.

Entusiasta y nerd musical desde que tengo consciencia. Lector obsesivo y escritor. Ávido de escuchar y presenciar música en vivo. Músico novato a ratos. Egresado de Derecho y (casi) de Letras Inglesas...

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