Este jueves 4 de abril, se dio a conocer la noticia de que el cantautor argentino, Alberto Cortez, falleció a los 79 años de edad en Madrid. La salud del músico ya había sido tema a raíz de una insuficiencia cardiaca, de acuerdo con algunas fuentes. Hace unas semanas, a finales de marzo, fue hospitalizado para tratar este tema, y hoy, finalmente, murió. Cortez tenía preparado una serie de conciertos por algunas ciudades de América Latina; sin embargo, se vio obligado a cancelarlas por las complicaciones en su salud.

José Alberto García Gallo, cuyo nombre artístico fue Alberto Cortez, nació en Rancul, provincia de La Pampa, Argentina, en 1940 y comenzó a escribir canciones a una temprana edad, a los 12, como “Un cigarrillo, la lluvia y tú”. Estudió música en el Conservatorio Chopin de San Rafael para también estudiar su voz. A partir de la década de los 60, se convirtió en uno de los músicos más importantes de la canción latinoamericana como una figura bohemia que trataba las vicisitudes de la vida y los elementos que la componen.

No sólo influyó en la música, sino también en la poesía y el cine al haber trabajado en más de 50 discos, algunos libros de poemas y un par de películas en las que participó como actor. Vivió un periodo corto de tiempo en Buenos Aires, la capital argentina, y también residió en Europa donde el trabajo de grandes cantautores franceses como Georges Brassens, influyeron en su obra y manera de componer.

Navegó durante algún tiempo en la trova gracias, también, a la presencia en su vida de músicos y poetas de la región como Facundo Cabral, quien fue su amigo. Junto a él mantuvo un espectáculo conocido como “Lo Cortez no quita lo Cabral” que se estrenó en el Teatro de la Ciudad en la Ciudad de México.

Es conocido por grandes canciones representativas de América Latina como “Cuando un amigo se va”, “En un rincón del alma”, “Callejero”, “Castillos en el aire”, “Mi árbol y yo”, “A partir de mañana”, entre otras, pero también interpretaba obras de otros autores como “No soy de aquí ni soy de allá” del mismo Cabral.