Black Midi es una de esas bandas que no sabes descifrar la primera vez que la escuchas, pero si por accidente te vuelves a encontrar con alguna de sus canciones, te enamoras completamente. Para los críticos, se trata de una de las bandas de rock más emocionantes del año, incluso, Pitchfork le dio un 8.2 a su álbum debut… y se trata de uno de los medios más complicados y difícil de convencer.

Se trata de un cuarteto de Londres que mezcla las influencias del post punk con un poco de math rock, progresivo y algo de krautrock (como le llamaban al rock experimental de la Alemania Oriental en la década de los sesenta) en su música.

Pese a su sonido de garaje, sus integrantes se conocieron en The Brit School, una de las academias de artes más refinadas y aclamadas de Reino Unido. Cuenta entre sus filas de graduados a Adele o Jessie J, pero nada tan rasposo y al mismo tiempo sofisticado como Black Midi que, por si fuera poco, tiene como integrante principal a uno de los bateristas más promisorios de los últimos tiempos. ¿Quién es? Morgan Simpson, quien fue reconocido como el mejor baterista británico el 2014 y continúa con un legado que no tiene precedente con el “poco tiempo” que lleva activo en la banda,

Schlagenheim es el nombre de su disco debut y apenas salió a finales de junio de este año. “Ducter” es una de las canciones que conforman este material de estudio, y se caracteriza por llevarnos en un viaje musical que explora bandas, situaciones, conceptos y sonidos que pocas veces prestamos atención. Si tienen tiempo, échenle una escuchada y súmenlo a su lista de favoritos, pues seguramente encontraremos el Schlagenheim en las listas de los mejores álbumes del 2019 y a Black Midi en las bandas que debemos seguir con cautela.

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